¿Por qué es mejor de a dos?

¿Por qué mejor de a dos?

Nos encontramos muchas veces haciendo lo imposible para que no les falte nada, pendientes de mil detalles, pero nos solemos olvidar de lo más importante y tan necesario también a la hora de criar nuestros hijos, y es que sus padres se quieran y estén unidos. Actos concretos y demostraciones de cariño, de atención, de interés y cuidado del otro.

Cuando como padres nos queremos, respetamos y cuidamos tenemos un alto porcentaje de la educación de nuestros hijos ganada. ¿Por qué? Porque a través nuestro aprenden a amar, y quien ama es feliz.

Lo que más influye en nuestros hijos, especialmente en los años previos a la adolescencia, no es el entorno, sino nosotros, con nuestro ejemplo. Como decía la Madre Teresa de Calcuta “No te preocupes si no te escuchan, te están viendo”. Recordemos en este punto que podríamos decir que los niños “ven lo que decimos y escuchan lo que hacemos”.

El ver que nos queremos les ayuda a formar una sana autoestima, seguridad y confianza, tres elementos básicos en la educación de un hijo.

Cuanto más fortalecemos nuestro matrimonio, cuánto más amor ponemos, será mejor para nuestros hijos y para todos. Para lograrlo tendremos que poner medios concretos que hagan que el cariño y amor entre nosotros permanezca, porque enamorarse a veces es fácil, pero amar significa mucho más: significa esfuerzo, entrega, renuncia y perseverancia. Como dijimos amar es el camino de la felicidad, y la felicidad no se consigue sin esfuerzo, sino ¡qué poca cosa sería!

Como todos hemos experimentado, cuando llega un hijo a la familia no todo es color de rosa, hace que se modifique la realidad diaria, las elecciones, las preferencias, los tiempos. Las malas noches durmiendo poco, los cambios físicos, hormonales, miedos, formas de ser diferentes, y todo lo que seguro podrán agregar a la lista. Estos pueden ser grandes enemigos de la pareja si no somos conscientes de su importancia y creemos que con querernos alcanza, que ya pasará. De esta forma nos estaremos equivocando, poniendo en juego el cuidado del matrimonio y por lo tanto también el cuidado de nuestros hijos. En momentos como esos, en los que la dinámica familiar cambia, se sacuden nuestras prioridades y  se ven modificadas, es ahí cuando más atención tenemos que poner a los pequeños detalles. Cuando más necesitamos frenar, mirarnos y establecer nuevos acuerdos de entrega, de cuidado, de cariño.

Te compartimos 5 claves para ser felices y para hacer felices a las personas que queremos según Cristian Conen, Abogado y Doctor en Derecho Matrimonial por la Universidad de Navarra:

    1. Hacernos expertos en esa persona: conocer qué le agrada para dárselo y conocer lo que le desagrada para evitarlo. Conocer lo que la promueve y lo que la frustra
    2. Entender sus diferencias: No pretender que el otro funcione como yo funciono. Entender las diferencias entre un hombre y una mujer, en la manera de comunicarse, en la manera de vivir el afecto. Entender su temperamento, su personalidad.
    3. Amar con todo lo que tenemos para amar: inteligencia, voluntad y sentimientos. Meter cabeza en las relaciones, por qué nos está pasando esto, pensar cómo podemos mejorar, sanar o restaurar.
    4. Madurar en el amor. Pasamos por una etapa de encuentro, de noviazgo y luego la etapa matrimonial tiene distintas etapas a las cuales tenemos que adaptarnos.
    5. Dejarnos ayudar por Dios: Dios es familia, Dios es Amor y es el principal interesado en que nos vaya bien en el amor.

Marido + Mujer= 2.
Marido + Mujer + Dios= infinitas posibilidades de superar los obstáculos para ser felices. 

Por eso tenemos que tener esa certeza: siempre es mejor de a dos. Por lo que los invitamos a estar atentos, no desanimarnos y trabajar por la felicidad del matrimonio y de los hijos.

UNA IDEA QUE NOS PUEDE AYUDAR: un café por semana, una cena por mes, un viaje por año.