Innovación: ¿qué debe cambiar en las escuelas?

La innovación educativa constituye una necesidad cada vez más urgente y desafiante: proclamada por las autoridades, reclamada por los padres, buscada por muchos docentes y potenciada por la pandemia. 

Con la pandemia se agudizó una inquietud de padres y docentes: la escuela, tal como la conocemos, debe transformarse. El mundo ha cambiado, nuestros hijos y alumnos no se parecen mucho a los niños del siglo XVIII cuando la escuela fue inventada. Ni siquiera los adolescentes se parecen a sus abuelos cuando tenían su edad. ¿Cómo será el mundo laboral dentro de 10 años, cuando nuestros alumnos busquen su primer trabajo? ¿La escuela actual los estará preparando para ese desafío? 

Algo tiene que cambiar

innovacion

Durante 2017 y 2018 realizamos diversos sondeos para aproximarnos al concepto de innovación educativa de padres, 

docentes y directivos. Además de un focus group con padres y profesores, se aplicó una encuesta que fue respondida por 687 docentes de 7 ciudades de la Argentina.

Si bien en los últimos años, con frecuencia se asoció la innovación con la incorporación de “nuevas” tecnologías, en el mundo educativo el concepto es más amplio y ambicioso. Para los profesores, la innovación educativa no es sinónimo de tecnología, aunque la incluyen como una herramienta. En la mayoría de los casos, los docentes caracterizan la innovación según los siguientes conceptos: 

  • Alumno protagonista
  • Prioriza habilidades
  • Emplea espacios y horarios de modo flexible
  • Nuevo modelo docente
  • Aplica nuevas metodologías

Es sabido que “innovar no es igual que cambiar, sino que es cambiar algo con el propósito de que ese algo mejore” (Zabalza y Zabalza Cerdeiriña, 2012: 97). No se trata simplemente de cambiar – a veces por seguir una moda – sino cambiar aquello que facilitará un mejor aprendizaje. 

La innovación educativa es un proceso que introduce elementos nuevos en lo que ya se estaba haciendo a través de acciones que requieren un tiempo, una cierta continuidad y esfuerzo (Zabalza y Zabalza Cerdeiriña, 2012: 27). Por lo tanto, no se trata de cambiarlo todo, de partir de cero. Es necesario partir de lo mucho que ya se hizo.  

En tal sentido, frente a dos modelos de innovación – incremental o disruptivo – optamos el primero, capaz de reconocer el camino recorrido, las experiencias y logros de los docentes. 

Nuestra experiencia al liderar un proyecto de innovación nos permitió identificar los pasos que una escuela debe dar para iniciar esta transformación:

  • Acordar y definir el perfil de nuestros graduados: ¿qué competencias queremos que desarrollen a lo largo de toda la escolaridad?
  • Identificar nuevas metodologías que favorecen el desarrollo de esas competencias.
  • Conformar equipos docentes capaces de revisar y mejorar su práctica al incorporar nuevas metodologías.

 

Para eso la capacitación de docentes y directivos y  el trabajo en equipo son fundamentales para emprender el camino de la innovación. En este post en la Plataforma Internacional de Práctica Reflexiva se reflejan los comienzos del proyecto de Apdes para emprender este camino de la innovación. https://practicareflexiva.pro/la-innovacion-colaborativa-ha-llegado-para-quedarse/

Y algo empezó a cambiar

La suspensión de la presencialidad del 2020 y parte del 2021 – con todas sus dificultades – en muchos casos potenció la innovación cuando:

  • Cada alumno reguló sus horarios y plazos, autogestionando su aprendizaje. 
  • Los docentes orientaron la evaluación para recoger evidencias del desarrollo de habilidades dejando de lado las pruebas que solo verificaban la adquisición de contenido. 
  • El viejo modelo del docente que explica y transmite conocimiento dejó lugar a un nuevo docente que es facilitador del aprendizaje: planifica actividades donde el alumno desarrolla habilidades, descubre, dialoga, ejercita, debate y aprende. 
  • El docente planificó y preparó materiales para que el alumno pueda aprender de modo autónomo e identificó las instancias en las cuales necesitará ayuda de sus compañeros y del mismo docente. 
  • El tiempo de clase tiene otro sentido: no se trata solo de escuchar. Es el momento para interactuar, evacuar dudas, ejercitar con otros. 
  • La clase expositiva se redujo a algunos momentos y dejó espacio a nuevas metodologías: aprendizaje basado en proyectos, aula invertida, trabajo cooperativo, trabajo por estaciones. 
  • Los docentes se proponen sesiones de práctica reflexiva para la mejora del aprendizaje.

Estamos muy felices de compartir la presencialidad. Algo ya está cambió en las escuelas. 

María Inés Montserrat – Directora de Educación de Apdes

Martina Llera – Responsable de tecnología educativa de Apdes

En el caso de nuestros colegios la innovación educativa se llama Innovate.  El recorrido realizado para la construcción del proyecto y las caracaterísticas puede verse también en un artículo que publicamos en: https://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/zona/article/view/13243