Estimulación sensorial

¿Cuántas veces hemos oído hablar de estimulación sensorial? Pero, ¿realmente sabemos qué es y cuál es su importancia?

Cuando hablamos de estimulación sensorial hacemos referencia a la entrada de información del entorno al sistema nervioso -a través de los sentidos- para elaborar sensaciones y percepciones que almacenamos y utilizamos posteriormente para actuar y razonar.

Con una estimulación sensorial a edad temprana, no sólo estaremos ampliando el bagaje de estímulos recibidos, si no que estaremos facilitando la interacción con el entorno y el mundo cognitivo. La riqueza de estímulos sensoriales beneficia el desarrollo del pensamiento, la inteligencia y el lenguaje.

Gracias a los sentidos, y explorando el entorno mediante el movimiento (acción y experimentación), se produce el proceso de asimilación y acomodación, que permite la construcción de aprendizajes y la comprensión del mundo que nos rodea.

El tacto es el sentido mejor desarrollado en el recién nacido, por eso es tan importante el contacto piel con piel desde los primeros días de vida.

Respecto al sentido visual sienta las bases del desarrollo social, ya que los bebés utilizan el contacto ocular directo como una forma de comunicación. E incluso ¡muestran una mejora de los procesamientos neuronales cuando un progenitor los mira directamente!

A través del sentido auditivo – gracias a los sonidos que percibimos- se crean recuerdos en el área del lenguaje de la corteza cerebral.

Y, a través del sentido del olfato los bebés son capaces de recordar un olor en los primeros días después del nacimiento.

Para que ese potencial se desarrolle al máximo es importante que el adulto ofrezca una buena estimulación sensorial.

¿Cómo podemos favorecer la estimulación sensorial en nuestros hijos?

  1. Aumentando el contacto piel con piel: acunar, masajes, juegos de falda…
  2. Generar experiencias sensoriales en lo cotidiano: leer cuentos, cantar canciones, imitar ruidos…
  3. Jugando. No olvidemos que el juego es la actividad más significativa en la primera infancia. Mediante el juego podemos potenciar y desarrollar las capacidades y habilidades de los niños.
  4. Explorando al aire libre, disfrutando y descubriendo la naturaleza.
  5. Con actividades sensoriales y de experimentación: manipulación de objetos de diferentes texturas, olores, colores, objetos para apilar, abrir y cerrar, etc.

Os animo a que compartáis tiempo de juego y experimentación con vuestros hijos. Los ayudareis a crecer y a adquirir nuevos conocimientos. Pero, sobre todo, se sentirán seguros y queridos, pues no hay nada más importante para ellos que mamá y papá compartan tiempo con ellos.

Graciella de Soto

Tutora de P0