De la Calma Infantil al Tsunami Adolescente – Videotaller

Dentro de nuestro propósito de vitalizar la familia desde la educación escolar de sus hijos no hay duda que la etapa de la adolescencia nos desafía enormemente por eso desde Apdes Pilar les propusimos dos encuentros con Cecilia Palavecino para reflexionar sobre este tema.   Tal como dice el título del encuentro, esta etapa genera cambios en muchos aspectos de nuestros hijos y como consecuencia, dejan de comportarse como lo habían hecho hasta ahora y esto nos desorienta, tanto a nosotros como a ellos mismos.  Compartimos con ustedes algunas ideas de Cecilia del primer encuentro.  Ante todo, debemos tener en cuenta tres claves que nos pueden ayudar para encarar esta nueva etapa:

  • No tomarlo todo de forma personal: cuando los chicos se desregulan, no lo están haciendo “a propósito” para molestarnos. Ni ellos mismos saben por qué actúan como actúan.
  • No necesariamente nuestro hijo adolescente va a ser el que dice la teoría, por eso aprendamos a mirarlos y decodificarlos. Cada adolescencia es única. Tratemos de no escuchar a los que te dicen “¡prepárate!”
  • Como estamos aprendiendo a ser padres de estas edades, NO HAY CULPA si vemos que nos sentimos impotentes frente a los cambios. Muy importante prepararnos con los diferentes recursos: lecturas, conferencias, talleres o asesorías que nos expliquen qué esperar y cómo actuar de manera asertiva.

En el primer encuentro, Cecilia nos invitó también a descubrir cuáles son los cambios de la adolescencia, y resaltó que en los últimos años se generaron muchos que nunca antes se habían dado. A esto le sumamos que la pandemia vino a alterar el natural desarrollo de los chicos: el encierro, la incertidumbre, la salud física, la salud mental, y todo esto los influye de una manera superlativa.  ¿Cómo es un adolescente en  tiempos “normales”?

  • Cambios a nivel físico: tanto en lo interno, con los cambios hormonales, que se dan antes en las chicas que en los chicos; y los cambios externos que esto genera. Es muy importante que hablemos con ellos antes de que sucedan para que no los sorprendan: la anticipación es una gran ayuda.
  • Cambios a nivel cerebral: es como una tormenta en la que la materia gris se irá transformando en materia blanca, las sinapsis también se modifican y de ahí nos encontramos con esos humores cambiantes y repentinos porque afectan en gran parte a lo emocional.
  • Búsqueda de la independencia y diferenciación de los padres, para lo cual necesitan distanciarse y se identifican con su grupo de pares, el famoso instinto gregario. Por eso surge, en algunas oportunidades, esa actitud oposicionista.
  • Se da una construcción progresiva de su identidad: quieren saber quiénes son, qué son, sienten extrañeza consigo mismos y con su cuerpo y se focalizan mucho en sí mismos. De ahí surge la necesidad de verse atractivos, usar determinada vestimenta, jugar todos a los mismos videojuegos o seguir a los mismos instagramers.
  • Su pensamiento está muy focalizado en el presente, no quieren historias del pasado y tampoco quieren pensar tanto en el futuro.
  • La educación sexual se adelantó en este tiempo porque hay mucha influencia externa y hay que hablarles con naturalidad y siendo también muy claros y específicos. Se despiertan muchas sensaciones nuevas y tienen que saber que es normal. Nuestra ayuda está en formar e informar.
  • A nivel emocional es destacable profundizar en la Inteligencia emocional: Autoconocimiento, Autocontrol, Automotivación, Empatía y Habilidades Sociales.
  • Con respecto a los valores, están en el período sensitivo para focalizar en la solidaridad, la amistad, el pudor, la templanza, la fortaleza, y la vida de fe de una manera más adulta.

En el  segundo encuentro Cecilia se focalizó en tres palabras claves: CONFIANZA, RESPETO Y TIEMPO.

  1. En primer lugar, para generar confianza, es fundamental profundizar la CONEXIÓN ANTES QUE CORRECCIÓN. Si nuestro hijo no cree que lo queremos, que nos importa y que lo valoramos, no va a confiar en nosotros, de ahí la importancia de conectarnos con su mundo, sus intereses, sus preocupaciones. Para eso tendremos que pensar de qué manera acercarnos y fortalecer el vínculo a través de la confianza.
  2. El segundo punto fundamental es el RESPETO MUTUO. Es la base para establecer todo tipo de comunicación asertiva, acuerdos entre las partes, poder negociar lo que es posible y aclarar lo que no se negocia, porque los padres seguimos siendo nosotros. Para ejercer la autoridad no necesitamos faltarles el respeto a ellos (ni a nosotros).
  3. En definitiva, se trata de “GANARSE A LOS CHICOS Y NO GANARLES A LOS CHICOS”, y así transmitir los valores, criterios y habilidades para la vida. Nuestro compromiso como padres es ser CONSISTENTES, COHERENTES, y siguiendo con la regla de las cuatro “C”, hablemos Claro, Corto, Concreto y Cambiemos de tema. Vale la pena el esfuerzo porque los padres estaremos LIDERANDO PARA ACOMPASAR, acompañando, sosteniendo. Es, sin dudas, la mejor inversión.

Para finalizar Cecilia nos recordó una frase de Mark Twain: «Cuando yo era un chico de catorce años, mi padre era tan ignorante que apenas podía soportar estar a su lado. Pero cuando cumplí los veintiuno, me quedé asombrado de todo lo que había aprendido el viejo en siete años».  Frente a este nuevo desafío, necesitamos nuevas respuestas, y para ello el primer paso es conocerlos en profundidad quiénes son ahora, acompañarlos para que ese crecimiento sea sano, completo, enriquecedor, integral. Para completar este camino de aprendizaje debemos vincularnos mejor con este adolescente para generar confianza, respeto mutuo, comunicación para ser siempre su refugio y puerto seguro.   ¡Gracias Cecilia! Los invitamos a participar de los Talleres de Disciplina Positiva para padres con hijos adolescentes. Serán 7 encuentros en el mes de septiembre-octubre. Para más información contactarse con Cecilia @ceciliazpalavecino

SPEAKER CECILIA PALAVECINO

Es Coach familiar certificada en Disciplina Positiva para la Familia y el Salón de Clases (PDA).

Brinda talleres para padres y docentes. Colabora con Apdes desde el 2001. Está casada y es mamá de 4 hijos.