Cuando mi hijo no hace caso

¿POR QUÉ NO HACE CASO?

Con los hijos chiquitos seguramente nos han pasado esos días en los que solo pensamos en esa pregunta. En primer lugar es bueno recordar  que los niños son niños, por lo tanto se portan como tales, pretender que siempre hagan caso y que se porten bien no sería lo normal. Es necesario y sano que no siempre hagan caso, que se enojen, hagan berrinches y peleen.  Todas son excelentes oportunidades de aprendizaje si las podemos ver así. Estamos en la mejor edad para educar en emociones, virtudes y así aprender a pensar en los demás. 

Ahora bien, qué pasa cuando tenemos un hijo  que pareciera que no nos escucha nunca,  no hace caso cuando le pedimos algo, nos desafía permanentemente, se enoja por todo y pareciera que todo nos cuesta más con ese hijo. Si tenemos más de uno lo podemos notar con más claridad porque con los otros no nos pasa igual. 

En primer lugar es bueno recordar que cada hijo es único y diferente,  aunque intentemos educarlos a todos por igual esto no generará los mismo resultados, y  es bueno que así sea. Para cada hijo habrá que poner cabeza y corazón para acompañarlo, educarlo y ayudarlo a que sea su mejor versión. 

Pero es cierto que hay niños que por carácter y temperamento  nos sacan un poco más del mapa y nos colman la paciencia. Son aquellos a los que les gusta hacer de las suyas, les cuesta más obedecer, son más inquietos,  irritables y exploradores. Ahora bien no por esto debemos pensar que son niños malos o que lo hacen para provocarnos, sino que tendremos ver con mayor detenimiento cómo ayudarlos y educarlos teniendo en cuenta su personalidad e individualidad.

Esto no significa hacer cosas muy excepcionales y diferentes sino readaptar, para el bien de nuestro hijo y convivencia familiar, algunas maneras de dirigirnos a él . 

10 ideas que te pueden ayudar:

  1. Amor incondicional. “Quereme cuando menos lo merezca, porque será cuando mas lo necesite”
  2. Redireccionar la conducta molesta hacia actividades útiles: Los niños con carácter fuerte y desafiantes necesitan menos normas y mayor afecto, los puede ayudar el que se los incluya más en la colaboración familiar. Suelen tener mucha energía y debemos ayudarlos a que esa energía sea dirigida de manera colaborativa y positiva. Brindando tareas concretas donde sientan que pueden contribuir en lo que les pasa y en el bien de los demás.  Algunos ejemplos; Ayudar a mamá a limpiar, ayudar a papá a ordenar o lavar el auto, ayudar a un hermano a hacer algo que le cuesta o no entiende. Frases como… “necesito de tu ayuda…¿podrías ayudar a papá con esto?, “Hay que ordenar” ¿te parece que te ayude y lo hacemos juntos?
  3. Brindarle períodos y espacios de juego libre y  exploración para que pueda canalizar esa energía.no-hace-caso
  4. Pocas normas y que se cumplan: Menos es más.
  5. Respetar las rutinas: el orden y respetar las horas de sueño los ayuda a estar mas tranquilos durante el día, un niño mal dormido tiende a estar más irritable y desafiante. Ayudarlo a conciliar el sueño  con juegos más tranquilos y lecturas.
  6. El contacto físico: Suelen ser niños muy afectuosos y sensibles, es por esto que también el contacto físico los ayuda a regularse mejor. Un abrazo, el tomarlos de su mano, el alzarlos o que estén sentados sobre nuestra falda los ayuda a volver a la calma más fácil .
  7. Anticiparnos: El decirles lo que va ocurrir después, disminuye ansiedades y comportamientos molestos: Ejemplos: “Después de estos dibujos nos vamos a lavar los dientes” , “Después de tirarse del tobogán nos vamos a casa”, “Después de este cuento a dormir” o podemos utilizar en modo pregunta “¿Qué hacemos después de cenar? ¿Qué viene después de ver los dibus?”
  8. Opciones limitadas: sentir que podemos influir en lo que pasa disminuye las conductas desafiantes, y las luchas de poder. Brindarle dos o tres opciones, dentro de un límite pautado, los ayuda aceptar y responder positivamente a lo que les pedimos. Ejemplo: “Podés usar este buzo o este otro pero no podés salir sin buzo“, “Podés comer esta fruta o esta otra, pero hay fruta de postre”, “Podés ver este capítulo o este otro y después a dormir”, “Podés bañarte ahora o en 5 minutos”.
  9. Ser oportunos y concretos en lo que pedimos.
  10. Motivarlos agradeciendo su colaboración

Ayudemos a nuestros hijos a reflexionar y a pensar, no sólo a hacer caso. Para que ellos vayan descubriendo de a poco, según edad y etapa, los beneficios de hacer caso a mamá y papá, sabiendo que “Sentirse escuchado y amado es la mejor dosis para que sean más dóciles y obedientes”.

¡Muchas gracias Manuela Caminal por ayudarnos con estas ideas bien prácticas!