¿Están bien pagados los profesores? Depende de cómo se mida

La escasez de profesores se ha vuelto una preocupación recurrente en varios países del mundo. Aunque los datos no siempre confirman esta amenaza, lo cierto es que se percibe un cierto cansancio en muchos docentes, que la pandemia ha agravado. Como en cualquier profesión, uno de los factores que más incide en la sensación de bienestar laboral es el sueldo. La reciente publicación de Education at a Glance, un informe de la OCDE, ofrece la posibilidad de comparar cuánto se cobra en cada lugar, cómo evoluciona el salario y qué carga de trabajo hay detrás.

El sueldo de los profesores varía mucho por países, y dentro de cada uno, según la experiencia y el nivel educativo en el que se imparta clase, aunque el peso de estos dos factores no es el mismo en todos los sitios.

Para comparar “manzanas con manzanas”, hay que ajustar las distintas cantidades según el valor real de ese sueldo; es decir, de lo que se puede comprar con él. Afortunadamente, el informe de la OCDE nos ofrece los salarios calculado en dólares en paridad de poder adquisitivo (USD PPP, por sus siglas en inglés).

Los alemanes y los holandeses, los que más cobran

Según estos parámetros, si tomamos como referente a un profesor de secundaria con 15 años de experiencia, el salario medio en la OCDE asciende a unos 51.000 dólares anuales.

En Europa, los que más cobran son los alemanes y holandeses; los que menos, los de las repúblicas bálticas y Europa del Este (ver gráfico 1). Los españoles ganan más que sus vecinos portugueses, italianos o franceses. También llama la atención el caso de Finlandia, a la que se suele poner como ejemplo en todo lo que tiene que ver con la selección y el cuidado del profesorado. Pues bien, el incentivo económico no parece el más determinante, puesto que los profesores reciben 2.000 dólares menos que la media europea.

Fuera de Europa, Estados Unidos y Corea del Sur sí pagan con generosidad a sus docentes. Japón, en cambio, que al igual que su vecino también obtiene resultados sobresalientes en las pruebas internacionales, se queda por debajo de la media. En México y Colombia, los dos únicos países latinoamericanos representados en el informe, los sueldos de los profesores están al nivel de los de Francia, Italia o Portugal.

No obstante, además de la comparación internacional, resulta instructivo cotejar los sueldos de los profesores –de secundaria, con 15 años de experiencia– con los del resto de trabajadores con educación superior (universitaria o de FP) en ese mismo país; lo que da una medida, aunque no la única, del llamado valor social de la docencia. Así medidos, los salarios más altos se dan sobre todo fuera de Europa: Colombia, México o Corea del Sur. Dentro del viejo continente, los docentes españoles y portugueses también cobran más que la media de titulados superiores. En cambio, lo contrario ocurre en países de Europa del Este o de la región escandinava, aunque por diferentes razones: en los primeros, porque los profesores ganan poco en términos absolutos; en los segundos, porque los demás ganan todavía más.

La experiencia cuenta; la etapa educativa, menos

En general, los salarios de los profesores aumentaron entre 2010 y 2020, aunque no en todos los países ni en las diferentes etapas educativas por igual. No obstante, el crecimiento se debió prácticamente todo a la segunda mitad de la década, después de que entre 2010 y 2015 bajaran ligeramente. Este descenso fue bastante más pronunciado en la región sur del continente, probablemente por el mayor impacto de la crisis de 2008 (en Grecia, llegó al 40%). Aunque en los cinco siguientes años se produjo un cierto rebote, en estos países el saldo de la década siguió siendo negativo.

En Europa, el sueldo máximo de un profesor es, de media, casi un 70% más alto que el de un novato

También hay grandes diferencias entre países en lo que se refiere a la evolución de los salarios de acuerdo con la experiencia profesional. En Europa, el sueldo máximo de un profesor es, de media, casi un 70% más alto que el de un novato. Lógicamente, allí donde se empieza cobrando mucho, el crecimiento es menor (por ejemplo, en España o Alemania), mientras que donde se comienza ganando poco, el incremento es más acusado (por ejemplo, en Portugal). Cada modelo implica algunas ventajas y desventajas. El de España ofrece un incentivo mayor para reclutar nuevos docentes. El de Portugal, para retenerlos en la profesión.

No obstante, hay excepciones a esos dos patrones. Una vez más, los docentes de Europa del Este se llevan la peor parte: comienzan ganando poco, y además la cantidad no aumenta mucho. Lo contrario sucede en Países Bajos: buen salario inicial y gran aumento con los años.

Sea por un motivo (abultados sueldos iniciales) o por otro (gran crecimiento con los años), el top 5 de países con mayores salarios para los profesores séniors lo ocupan Suiza, Alemania, Países Bajos, Corea del Sur y Austria.

Además de por la experiencia, en algunos países el sueldo de los profesores varía según la etapa educativa donde se dé clase, aunque en la mayoría se mantiene estable desde primaria –o incluso infantil– hasta bachillerato. En Finlandia o México aumenta un poco en cada escalón. En España, Francia o Italia, el salto salarial se produce bruscamente de primaria a secundaria, mientras que en otros territorios son solo los profesores de bachillerato los que reciben este “bonus”.

Salarios y carga de trabajo

Otra forma interesante de comparar los sueldos de los docentes en el mundo resulta de ajustar lo que se cobra a la cantidad de horas trabajadas, y de alumnos por aula. Cualquier profesor sabe que la carga de trabajo, en general, es proporcional al número de horas de clase impartidas, más que al tiempo “oficial” de dedicación. Por otro lado, una clase con más alumnos, aunque en las estadísticas ocupa el mismo tiempo, supone de hecho más trabajo, aunque solo sea porque hay que corregir más ejercicios y exámenes. De nuevo, escogeremos como prototipo para la comparación a un profesor de secundaria obligatoria, a jornada completa.

El ranking de salarios sufre cambios interesantes cuando las cantidades se ajustan a la carga de trabajo en cada país

De media, en Europa este profesor da 659 horas de clase (740 el de primaria). En Estados Unidos y Latinoamérica la cifra es claramente superior: cerca de 1000 en México. Apenas la mitad se imparten en países tan dispares como Finlandia e Italia. España se encuentra en la media en cuanto a los profesores de secundaria, pero claramente por encima en primaria.

Al cruzar estos datos con los del sueldo medio, se puede comprobar dónde se cobra más por cada clase y dónde menos (ver gráfico 2). De media, en Europa esta cifra es de 6,5 dólares. España está en la parte alta del ranking, y claramente por encima de sus países vecinos.

No obstante, al introducir el factor de los alumnos por clase (en secundaria de un centro público), hay algunos cambios interesantes: bajan puestos los países asiáticos y latinoamericanos, con clases más numerosas, y también algunos europeos como Francia y España; en cambio, suben los nórdicos, por el motivo opuesto.

Sobre el asunto de los alumnos por aula, cabe hacer una precisión interesante: en algunos países, el tamaño de las clases es muy diferente según la titularidad del centro. En los privados independientes (sin financiación estatal), este es casi siempre menor. En cambio, en los concertados de algunos países la cifra es claramente superior, por ejemplo, en España y Francia, donde además los docentes de estos colegios cobran menos por cada clase que sus compañeros de la red pública.

Todos estos datos proporcionan un contexto relevante para el diseño de políticas referidas a los profesores, puesto que el salario, y su adecuación a la carga de trabajo, es un factor clave en su bienestar. Evidentemente, quedan otros elementos por analizar, que podrían añadir algunos matices importantes sobre sus condiciones laborales: el estrato socioeconómico o la proporción de inmigrantes en el alumnado, el diseño de la carrera profesional docente, o la autonomía del centro para contratar y despedir personal y para seguir un proyecto pedagógico propio. Aunando toda esta información, los distintos gobiernos podrían perfilar mejor sus políticas educativas, y quizás ser más eficaces al atraer a buenos profesores o retener a los que ya tienen.