Durante el mes de junio, las alumnas de 1º de la ESO han realizado una experiencia de gamificación en la asignatura de matemáticas. La gamificación consiste en emplear dinámicas de juego en entornos no lúdicos para fomentar la motivación, esfuerzo, gestión del tiempo y muchos otros valores positivos que aportan los juegos. En una asignatura como matemáticas puede resultar altamente eficaz debido a la desmotivación que actualmente genera esta asignatura en muchos alumnos.

Uno de los principales efectos positivos de esta experiencia es la mejora de la propia percepción del alumno sobre sus propias capacidades. Un buen proyecto de gamificación se caracteriza por desarrollar de forma secuenciada las actividades, tareas y niveles. Las distintas fases de las dinámicas y su progresiva dificultad, hacen que el alumno se vaya viendo preparado para afrontar nuevos retos por sí mismo y no porque se le indique que debe afrontarlos en ese momento.

Para llevar a cabo el proyecto se les propuso una experiencia desde un entorno creativo que favoreciera la motivación. Las alumnas de primero de secundaria dejaron de ser estudiantes por un mes para encontrarse en una academia de agentes especiales, donde iban a ser preparadas para futuras misiones. Las distintas secuencias del proceso didáctico de gamificación se plantearon como diferentes fases de este entrenamiento realizadas en equipo y un sistema de puntuación durante todo el desarrollo. La primera parte se dedicó a una competición de juegos matemáticos, donde tuvieron que aplicar conceptos aprendidos en el curso para poder ganar las distintas partidas. En la segunda se añadió como elemento principal la comprensión lectora. Tomaron papeles de distintos personajes para descubrir al autor de un crimen, las coartadas de todos los sospechosos escondían elementos matemáticos que debían descifrar, llegando a la conclusión de que la que no se correspondía con otras era la del asesino. En la tercera fase el elemento clave fue la iniciativa y la capacidad de identificar los conocimientos necesarios para superar los distintos desafíos: un mensaje en código morse, descifrar la clave de un maletín secreto o buscar las coordenadas en un mapa fueron varios de los muchos retos que tuvieron que superar. Como fase final se planteó a cada equipo el desarrollo de una misión que resolverían otros, siendo ellas mismas las que tendrían que elaborar y generar razonamientos matemáticos para crear nuevos desafíos.

Todas las alumnas han mostrando un desarrollo muy positivo en la propia percepción mencionada anteriormente, pero también en aspectos como la gestión de la frustración y la perseverancia ante la dificultad de un reto. En una asignatura como matemáticas, la poca tolerancia al error genera a menudo el abandono en el alumno en vez del aprendizaje de los propios errores. La educación en este aspecto, en una sociedad que identifica el error con el fracaso, es de vital importancia ya que como dijo Thomas Eddison “nuestra mayor debilidad radica en la renuncia”. Las matemáticas y las distintas disciplinas de las ciencias, son ámbitos donde la capacidad intelectual es importante, pero la capacidad que realmente determina el progreso es la de intentarlo siempre una vez más.

Todo esto se ha trabajado orientado al crecimiento personal de cada alumna. Este crecimiento ha sido posible ya que la motivación se ha provocado desde dentro. Las alumnas han participado en todas las actividades motivadas por un querer y no por una obligación. Esto ha sido posible gracias al entorno didáctico que se ha generado desde la autonomía, la competencia y la relación. Autonomía porque han sido protagonistas de sus propias decisiones y se han visto capaces en el proceso, competencia porque cada una de ellas se ha enfrentado a su propia superación personal, y relación porque todo esto ha tenido lugar en un espacio de intercambio e interacción con el equipo.

Por último el proyecto ha favorecido el despertar de la creatividad, ya que ha sido necesaria en muchas de las actividades. Enfrentarse a problemas y retos de una forma totalmente novedosa ha generado que las alumnas tuvieran que poner en práctica nuevas destrezas y habilidades de pensamiento. Esto sucede porque en tareas con directrices claras pero margen amplio de actuación, el alumno se ve obligado a ir razonando cada movimiento, provocando un cambio de actitud que pasa de realizar tareas de forma mecánica a un pensamiento práctico a la par que creativo. Aquí entran en juego nuevas habilidades y destrezas, pero sobre todo el compromiso total del alumno en las tareas que está realizando, siendo mucho más provechoso para su aprendizaje.

La experiencia final del proyecto ha resultado altamente gratificante. La actitud que se ha podido observar en las niñas ha sido en todo momento, pero especialmente al final, muy positiva. El trabajo en equipo ha resultado constructivo y eficaz, ya que los retos requerían formas muy diversas de discurrir, favoreciendo que ninguna opinión fuera desechada. Por último la aplicación de los conceptos aprendidos durante el año ha tenido para las alumnas una aplicación divertida e interesante, fomentando su capacidad de comprender y conectar todos los conocimientos trabajados durante el curso.

Artículo original publicado aquí

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