El pasado jueves 7 de febrero celebramos en Orvalle la 2ª reunión de padres con un invitado de honor y uno de los mayores referentes de la educación en España, el Dr. Gregorio Luri. Es profesor, escritor y doctor en filosofía. Ha publicado más de una veintena de obras sobre filosofía y educación y, con gran orgullo, se considera “Maestro de escuela”.

En su conferencia “Educar la atención” el Dr. Luri explicó por qué sostiene que la atención es el nuevo cociente intelectual: “la capacidad de una persona para moverse de manera inteligente en la sociedad de la información, va a depender de su capacidad atencional”.

Como preámbulo al tema central de la sesión, explicó que es bueno ser exigentes. Con nosotros mismos y con los hijos. De la exigencia surge la ambición y en medio está la virtud. Ya entrando en materia, alertó de que no sabemos mucho de la atención, sin embargo, sí existen ciertas nociones básicas que nos ayudan a comprender mejor este tema y a emprender medidas para mejorar. Por ejemplo, sabemos que todos nos distraemos pero, una persona atenta, es aquella que se da cuenta de que se ha distraído y vuelve a su objetivo de atención.

De ese error de distracción el ponente nos invita a tener siempre presente que el error no es el problema, ignorarlo sí que lo es. Por ello debemos tener la tranquilidad de saber que los propios errores son los que más nos ayudan para enseñar a nuestros hijos. Por ejemplo, los gráficos del informe PISA demuestran que durante los últimos años los resultados de España han ido decayendo. Sabemos que algo estamos haciendo mal, pero pasan los años y seguimos sin aprender de esos errores, tanto en la escuela como en la familias/" 877 target="_self">familia. Uno de los problemas de base, explica Luri, es valorar el estudio desde una visión equívoca del progreso. “¿Qué es estudiar para progresar? Dice mi padre que progresar es trabajar menos y cobrar más”. No obstante, ese no es el concepto real.

Cuando hay un cierto desprestigio del conocimiento porque se ha sustituido por el interés, se deforma el concepto de progreso. “No hay sustituto para los codos, hay complementos, pero el esfuerzo personal de concentración, de enfrentarte a una dificultad, eso no tiene sustituto, pero también hay que decir que no hay sustituto para la satisfacción del problema resuelto”. Cuando te enfrentas con esmero a esta realidad y consigues resolverla, es cuando realmente se da el progreso. La ignorancia hay que combatirla con atención y con dedicación.

Enlazando estas ideas con el rol de los padres, Luri explica que para que éstos puedan educar la atención de los hijos, primero deben tener claras sus prioridades y reconsiderar los “derechos del niño”:

  1. Todo niño tiene derecho a tener unos padres tranquilos, que los hijos sepan que encuentran en sus padres un aliado perfecto y una autoridad para combatir sus miedos.
  2. Todo niño tiene derecho a tener unos padres sensatamente imperfectos, sin obsesionarse por hacerlo todo a la perfección. Esto es un rasgo típico de la “neurosis de los padres jóvenes” que no tienen suficiente con hacerlo bien y buscan una respuesta concreta, exacta y precisa para todas sus inquietudes en cuanto a la educación de los hijos.
  3. Todo niño tiene derecho a conocer el significado de los adverbios de negación. Tienen que saber lo que es “No”, tienen que saber que hay cosas que no son negociables. Los padres estamos para fijar límites y plantarnos cuando sea realmente necesario para educarles, de lo contrario no ejercemos autoridad y les maleducamos.
  4. Todo niño tiene derecho a aburrirse. Los “padres perfectos” se agobian cuando el niño dice estar aburrido e intentan resolverle el problema buscándoles algo que les entretenga.
  5. Todo niño tiene derecho a estar cansado y que no pase nada, tiene derecho a superar su fatiga. Los padres “perfectos” les preparan el spa y les recogen la mochila. Sin embargo, los imperfectos les dicen: “cuánto te entiendo, yo llego así muchos días, pero no por eso dejo de hacer la cena…recoge la mochila”.

En otro orden de ideas, Luri explicó que la atención es en nuevo coeficiente intelectual. Inteligencia básicamente es unir e integrar lo diverso en un concepto. Es una competencia esencial. Hay una conspiración colectiva para mantenernos entretenidos y eso es una movilidad constante de la atención que disminuye su eficacia e intensidad. Incluso en la literatura la descripción ha desaparecido, porque el ritmo de la narración es el protagonista y factor de éxito de las novelas.

“Ya no podemos soportar a Julio Verne que describe todos los escenarios. Quien sea capaz de discriminar los estímulos de alrededor para atender a lo que está haciendo, va a tener mucho ganado”.

Los casos de alteración de la atención realmente importantes hay que tratarlos con seriedad. Sin embargo, hay niños que son hiperactivos porque nadie les ha enseñado a no serlo, porque no se les han respetado sus derechos anteriormente expuestos.

Las pautas de educación ayudan a mantener la atención. Asimismo, algunos de los instrumentos más eficaces de educación de la atención en la familias/" 877 target="_self">familia y en la escuela son la oración, la música y la lectura –lenta y reflexiva-. Sin embargo, la actual pedagogía del interés no deja espacio a la voluntad. Luri explica que hay que hacer las cosas y hay que ponerse a trabajar sin ningún interés y, con el paso del tiempo, ya surgirán el gusto y las ganas.

El interés no viene de nacimiento, se crea, se alimenta en casa hablando y discutiendo sobre múltiples temas. Cuanto más se sabe de un campo, más rápido se aprende de ello. Por eso en las primeras etapas el interés no juega un papel tan importante.

Para finalizar, el Dr. Gregorio Luri recordó la importancia de tener siempre presente que cuando educamos más y mejor, es cuando no sabemos que estamos educando. Es cuando nuestra conducta y reacción como padres, fluye naturalmente de nuestras convicciones y no de un patrón de repetición programada. Educamos viviendo los valores individualmente y con un compromiso colectivo de toda la familias/" 877 target="_self">familia.

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