Amalia Descalzo, profesora de Moda y Cultura de ISEM, analiza el trabajo de Balenciaga con motivo del anuncio de la serie biográfica sobre el modisto español

Cristóbal Balenciaga mantuvo siempre una actitud reservada y en sus más de 50 años de carrera solo concedió dos entrevistas.

A finales del 2020, los estudios ViacomCBS International Studios (VIS) anunciaban un nuevo proyecto cargado de moda: la primera serie para televisión que narrará la vida del diseñador de moda vasco Cristóbal Balenciaga. La grabación comenzará este año y contará con James Kent como director (Testamento de Juventud, MotherFatherSon, The Aftermath) y con la galardonada productora independiente, Frida Torresblanco (El Laberinto del Fauno, El Asesinato de Richard Nixon, Pasos de Baile, Disobedience), como productora ejecutiva.

Con motivo de este anuncio, Amalia Descalzo, profesora de Moda y Cultura de ISEM Fashion Business School, nos regala un pequeño retrato sobre una de las figuras más importantes del mundo de la moda de todos los tiempos.

La figura del modisto Cristóbal Balenciaga sigue ocupando un lugar especial en todos aquellos ámbitos interesados por la moda. No obstante, su categoría profesional y su vida tan singular también han despertado el interés de las producciones televisivas que, sin duda, viven uno de los momentos más dorados de su historia desde su aparición en el siglo XX. Se trata de un proyecto de ViacomCBS International Studios (VIS) que nos mostrará la vida del modisto español.

Cristóbal Balenciaga es uno de los más importantes modistos del siglo XX cuyo trabajo ha sido determinante en la evolución de la moda de ese siglo y de las décadas de éste que estamos viviendo. Nació en 1895, en plena Belle Époque, en un pueblecito pesquero del norte de España, llamado Guetaria. Dotado de una sensibilidad exquisita y de unas cualidades personales idóneas para desarrollar su oficio, explican que, con tan solo once años, Balenciaga realizará sus primeros encargos de costura para su mecenas, la marquesa de Casa Torres. A partir de este momento, formación y trabajo van de la mano y, ya fuera trabajando para grandes firmas o en solitario, su carrera profesional en España fue exitosa.

Las revistas de moda alababan su trabajo y se referían a sus colecciones con calificativos como «llenas de gusto y de personalidad».

Fue en París donde Balenciaga alcanzaría un éxito universal. Como comentó el propio Balenciaga: “París poseía un ambiente especial para la moda porque tenía cientos de dedicados artesanos ocupados en elaborar botones, flores, plumas y toda la pasamanería de lujo que no podía encontrarse en ningún otro lugar”. Desde su taller en la importante avenida parisina George V número 10, presentó en 1937 su primera colección de alta costura que fue todo un éxito. La revista de moda L’Officiel escribió sobre la colección: “remarquée, pleine de goût et de personalité”.

La maison parisina pasó a ser el centro neurálgico del modisto, aunque siguió manteniendo sus establecimientos en España donde viajaba con frecuencia para seguir su funcionamiento. La etapa francesa fue, sin duda, la de mayor creatividad de Balenciaga; es el período en el que la innovación esta presente en todas sus obras.

Como hombre de su tiempo, no vive ajeno a los referentes culturales y sociales que se van sucediendo, pero sus creaciones presentan cambios tan radicales que no armonizan con el momento que le ha tocado vivir. Durante estos años, Balenciaga llega a lo más alto de la escala de la moda. Tiene en su agenda la clientela más selecta del mundo, así como el reconocimiento de sus colegas contemporáneos y también de gran parte de la prensa.

En el mes de Junio de 1938, la revista L’Officiel escribía: “Balenciaga travaille ses collections avec la precisión du technicien unie à la fantasie de l’artiste…». Técnica y creatividad, dos cualidades que acompañarían al maestro hasta el final de su carrera profesional. Balenciaga, en su etapa parisina, no sólo participó en la configuración de la estética de su tiempo, sino también en la que estaba por venir. Su búsqueda de nuevas formas dio rienda suelta a su personalidad creativa que, unida al más alto grado de precisión técnica, dio origen a modelos de novedosas siluetas que progresivamente fueron evolucionando a diseños con volúmenes cada vez más minimalistas que nos anticipaba la estética que triunfaría en los años sesenta.

En este sentido entendemos que en 1973, Diana Vreeland dijera a Eugenia Sheppard: “Siempre me explicaban que la moda sale de la calle, pero siempre la vi primero en Balenciaga”.

Amalia Descalzo, profesora de Moda y Cultura en ISEM

Artículo original publicado aquí

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