Marta Gandía (V Promoción) siempre ha convivido en un ambiente docente, gran parte de su familia se dedica a ello. Aunque siempre le había gustado, decidió estudiar Administración y Dirección de Empresas. Sin embargo, empezada su carrera laboral dio un giro a su vida de 360 grados.

Aunque siempre le había gustado, decidió estudiar Administración y Dirección de Empresas. Sin embargo, empezada su carrera laboral dio un giro a su vida de 360 grados.

¿Siempre has querido ser profesora?

Desde pequeñas en Fuenllana nos han enseñado a pensar a lo grande, a plasmar nuestra vida a largo plazo, es un ejercicio que me ayuda mucho en mi vida y que actualmente lo sigo utilizando para encontrar mi camino.

En mi familia siempre hemos tenido el gen de ser profesores, mis padres y mi hermano lo son, y siempre ha sido una profesión que me ha gustado mucho.

Pero cierto es que yo de pequeña era muy tímida, vergonzosa. Sabía que tenía muchas cosas que decir, sobre todo en las exposiciones, me daba pena no poder expresarme tal y como soy. Pero desde Fuenllana me enseñaron a luchar contra esta debilidad y me dieron las herramientas para enfrentarme a ello. Es el claro ejemplo de mi vida: pasé de entrar a clase de la mano de la profesora el primer día a dar clase a noventa personas y estar tranquila.

¿Qué fue lo que te motivó a decantarte por dar clase en la universidad y no en otra etapa educativa?

"PASÉ DE ENTRAR A CLASE DE LA MANO DE LA PROFESORA A DAR CLASE A 90 PERSONAS" MARTA GANDÍA 3

Fue algo de improvisto, fue un regalo de Dios. Estudié Administración y Dirección de Empresas y luego hice un máster en Marketing Digital y Redes Sociales. Trabajé en diferentes empresas, me veía a corto plazo en un mundo más internacional, estaba muy contenta y me gustaba mucho lo que hacía.

Sin embargo, salió un puesto de trabajo en la UCAM (Universidad Católica San Antonio de Murcia) para dar clases de Marketing en la universidad. Al leer la descripción realmente veía algo a lo que aspiraba y quería en la vida. Además, allí vivía mi novio, ahora mi marido, e hizo replantearme mi futuro ya que iba a dejar la empresa para dedicarme a la enseñanza.

Posteriormente he visto que tiene mucho sentido porque todo lo que he aprendido al trabajar en una empresa me sirve ahora para hacer una pedagogía basada en la vida real, en mi experiencia y en lo que hacen las empresas.

¿Crees que tu relación con tus profesoras en Fuenllana ha influido en tu elección, en un primer lugar, en la carrera, y posteriormente en tu trabajo?

Para mí Fuenllana ha sido indispensable en todo mi desarrollo como persona. Me ha enseñado a madurar, a crecer, a tener unas herramientas para enfrentarme al futuro, ser una persona íntegra con valores. Ha sido gracias a este trato personal, que siempre se me ha dado.

Estuve en el colegio desde 3º de Primaria hasta 2º de Bachillerato. He crecido, madurado, no era una mera alumna, conocían mis fortalezas y debilidades gracias a las preceptuaciones.

Ha sido esencial para tomar todas mis decisiones porque no las he tomado sola, sino que las hacía con mi preceptora, una persona que me conocía, me acompañaba, me orientaba para ver si eran buenas decisiones o había más alternativas, y tomarlas tranquila y sabiendo lo que estaba decidiendo.

Esta relación con mis profesoras ha sido única, han sido un pilar imprescindible en mi vida y siempre lo seguirá siendo.

¿Te parece importante mantener el trato personal entre profesor y alumno? ¿Crees que es posible en la etapa universitaria?

Me parece importantísimo. De hecho, en mi entrevista para el puesto de trabajo en donde estoy actualmente estuvimos debatiendo porque yo no concebía la enseñanza sin el valor de la persona, sin este seguimiento. Es uno de los valores que trabajamos. Estoy muy contenta de hacer el servicio que a mí me dieron en su momento.

Hay un proyecto en el que he empezado este año que consiste en que los profesores, de manera voluntaria, sean tutores de los alumnos de primer año de carrera, hacer un acompañamiento hasta que salen de ella.

Me alegra mucho verlo desde el otro lado, desde el punto de vista del que ayuda, guía y aconseja. Creo que el alumno también lo agradece porque es una etapa en donde se puede encontrar perdido y con dudas. Es necesario que tenga un profesor cercano a él que le pueda aconsejar.

Sí se puede dar en la universidad. No hay que olvidar que estamos tratando con personas.

Eres Alumni de Fuenllana, ¿qué valores te llevas del colegio que transmitas a tus alumnos en clase?

"PASÉ DE ENTRAR A CLASE DE LA MANO DE LA PROFESORA A DAR CLASE A 90 PERSONAS" MARTA GANDÍA 5

Toda alumna que haya estudiado en Fuenllana sabe que es una enseñanza basada en valores y muchos de ellos me han marcado toda mi vida. Es lo que trato de enseñar en la universidad, que cuando acaben la carrera sean futuros profesionales.

Tienen que tener muy claro la integridad de la persona, lealtad, honestidad, esfuerzo, sacrificio, que puedan hacer bien su trabajo.

Habrá circunstancias que no van a ser fáciles, pero que se mantengan siendo íntegros y sigan haciendo el bien.

¿Con qué profesoras tuviste un trato más cercano? ¿Crees que esto influyó a la hora de elegir tu futuro?

Mis profesoras me ayudaron mucho en cada una de las etapas que he vivido dado que he estado una gran parte de mi vida allí. Les estoy muy agradecida a todas por ello.

Sigo manteniendo el contacto con ellas, especialmente con Merceditas (Mercedes Sanciñena). Fue una persona imprescindible en mi vida, me ha marcado mucho, fue mi preceptora y me ayudó en los últimos años de colegio y también en la parte académica porque me ayudó a elegir bien mi carrera.

Tampoco me dejo atrás a ninguna profesora como María Comisaña, Sarita (Sara Saiz), Mª Carmen Rodríguez, Susi, Belén Echanove y Alicia, todas son un amor.

¿De qué manera intentas enseñarles el temario de la asignatura que impartes a la vez que les transmites tu pasión por tu trabajo?

Es una pregunta muy interesante. Me la planteé al empezar a trabajar en la universidad.

Tenía el poder de que los alumnos vivieran la experiencia universitaria. Una experiencia única, un proceso importante, en el que aprenderían a ser personas cualificadas el día de mañana.

Así es como me he planteado un poco las clases, que ellos puedan vivir con ilusión y alegría su trabajo, sus conocimientos, y que en un futuro sean los mejores profesionales. Que se den cuenta de que lo más importante es dar lo mejor de ellos, que aprovechen el conocimiento que se les da para adquirirlo y poder hacer unos buenos exámenes y trabajos.

No se trata de ser perfectos, sino que puedan estar contentos y orgullosos.

Cada vez más y más veo que este sentimiento lo puedo conseguir en ellos, es algo muy grato como profesora.

«Fuenllana ha sido indispensable en todo mi desarrollo como persona. Me ha enseñado a madurar, a crecer, a tener unas herramientas para enfrentarme al futuro, ser una persona íntegra con valores».

¿Qué consejo le darías a una actual alumna de Fuenllana que se plantee dedicarse al mundo de la docencia?

Que esté tranquila y feliz. Va a entrar en un mundo que le va a apasionar, donde nada es lo mismo. Estará con personas muy diferentes, cada una de ellas es una oportunidad para seguir aprendiendo. Cada alumno tiene un ritmo de aprendizaje.

Cada granito que se pone en los alumnos poco a poco va creciendo, floreciendo, cambiando. Dentro del proceso que cada alumno tiene, todos llegan a una misma meta. Ver este proceso es muy gratificante.

Es una profesión que te genera una gratitud enorme, ver como una persona puede ayudar tanto a los que tiene a su alrededor.

También le diría que si le gusta, se dedique a ello. Es un trabajo en donde transmites y a su vez adquieres conocimientos. En ocasiones, los profesores no lo saben todo, no es algo malo, al revés, es una ayuda y una gracia poder aprender juntos, eso significa que hay un enriquecimiento dentro del aprendizaje.

¿Cuál era tu asignatura favorita cuando estabas en el colegio? ¿Qué profesora la explicaba?

La asignatura que más me gustaba en el colegio era Economía de la empresa, que se daba Bachillerato. Me gustaba mucho el mundo empresarial. Fue una base de lo que posteriormente fue la carrera.

La daba Merceditas (Mercedes Sanciñena). Es una profesora estupenda, genera pasión por su trabajo y una alegría que hace que las alumnas también lo vivamos. Me ha encantado y actualmente me sigue encantando. Creo que es lo que define a un buen profesor, nuestra pasión por nuestro trabajo, que hace que se me junten las ganas de aprender sobre ese conocimiento. También mis ganas de parecerme a ella en todos los aspectos de mi vida, sobre todo poder transmitir esa pasión por mi trabajo a mis alumnos.

Y para terminar… ¿cuál era tu comida favorita en el comedor?

Cualquier profesora sabe que comer no era mi principal fuerte. Me solía quedar hasta el final del comedor porque era una guerrera incapaz de comer todo, pero cierto es que no había nada que se resistiera a unos huevos fritos con patatas y repetir hasta que no se pudiera más. ¡Estaban para chuparse los dedos!

@fuenllana_alumni

Artículo original publicado aquí