¡Familia y colegio unidos, jamás serán vencidos!

La educación debe velar por el desarrollo de los niños para prepararlos y convertirlos en ciudadanos responsables.

La responsabilidad de la educación de los hijos corresponde siempre a los padres y el colegio participa en dicha tarea, pero siempre apoyando la labor de los padres y nunca sustituyéndolos.

Cuando familia y colegio coinciden en ideario, valores, prioridades… pueden sentarse unas bases firmes para una educación de calidad. La colaboración familia-colegio es imprescindible.

Los padres han de proponerse metas educativas para cada uno de sus hijos, tener un proyecto educativo personal para cada uno. Cuanto más perseverante y coherente sea la acción educativa familiar, mayor será su influencia en el niño. De ahí radica la importancia del tiempo compartido entre padres e hijos, de los ratos de juego y aficiones comunes. Hay que dedicar tiempo a los hijos, tiempo de calidad, de escucha e interacción activa.

Para potenciar la acción educativa familiar, desde el colegio, es importante establecer un canal de información frecuente y fluida con las familias para compartir todo aquello que se realiza y trabaja en clase, los logros que se van alcanzando y/o las dificultades que se van encontrando.

Para ello existen diferentes canales:

  • Las entradas y salidas de clase. Sólo en la etapa Infantil los padres pueden dejar y recoger a sus hijos en las aulas e intercambiar alguna anécdota o información con la maestra. Por ello hay que aprovechar estos encuentros. Esos momentos nos proporcionan información de vital importancia sobre los niños. Nos permiten ver a nuestro hijo espontáneamente: cómo actúa, con quién está, qué hace, cómo se muestra… También es una ocasión maravillosa para trabajar sus buenos modales saludando al llegar, despidiéndose al partir…
  • Las entrevistas de preceptuación. Es muy recomendable realizar varias tutorías a lo largo del curso (una al trimestre, si es posible) y aprovecharlas, sacarles partido. Los padres son los que tienen un conocimiento más íntimo de su hijo y quienes deberían transmitirlo para que la preceptora pueda asesorarles mejor. Las tutorías son el mejor medio para concretar objetivos y líneas de actuación conjuntas entre padres y colegio para conseguir el proyecto educativo familiar.
  • Las reuniones trimestrales. Las reuniones son un medio de formación fantástico. Si las familias se forman, los hijos se benefician directamente de ello. Las reuniones suelen estar pensadas para cada curso o etapa concreta. En algún caso, puede ocurrir que incluso una familia escuche dos veces la misma reunión, pero seguro que cada vez sacará una idea u objetivo diferente, en función del hijo y de las circunstancias del momento. El saber nunca ocupa lugar, ni cae en saco roto.
  • Los Cursos de Orientación Familiar (COF). Los COF que se ofrecen en el colegio son un medio formación muy enriquecedor. Se trabaja a través de la metodología del caso en pequeño grupo y a posterior se exponen los hechos y conclusiones en gran grupo ante un moderador experto en la materia. Es una ocasión para formarse, para descubrir que los incidentes son similares en todos los hogares con niños de edades parecidas, para conocer otros matrimonios con inquietudes semejantes a las propias…
  • Las aulas de formación. Cada año desde Viaró Infantil se realizan diferentes aulas de formación, especialmente pensadas para esta etapa educativa, sobre gran diversidad de temas: desarrollo neuromotor, estimulación musical, gestión de emociones… Todas ellas pueden aportar luz e ideas para aplicar en cada casa.
  • Lecturas y podcast. También es un buen complemento formativo el dedicar un tiempo a la lectura de libros educativos, artículos, revistas… o escuchar algún podcast interesante. De esta manera, no sólo las familias se forman, sino que siguen siendo modelo para sus hijos: al leer son ejemplo y fuente de motivación para la futura lectura de los niños; al escuchar un podcast son modelos de atención, concentración y escucha activa para sus hijos…

Los niños se emocionan al ver a sus padres pisar su colegio y participar en las actividades propuestas. ¡No les puede gustar más, se sienten importantes, atendidos! Además, de forma inconsciente aprenden de sus familias pues están siendo modelos de lucha en la formación y de involucración en las diferentes actividades.

Por lo tanto, cuando familia y colegio van unidos todo son beneficios.

Carmen Arnalot

Tutora P5