Marta Ortega es alumna de Bachillerato de Ciencias en Zalima. A ella el confinamiento le ha agudizado el ingenio y ha conseguido ni más ni menos que reparar y poner en marcha una impresora 3D. 

Todo empezó hace unos meses cuando, hablando con su tutora, le comentó que le apasiona la electrónica y la informática. Su tutora le puso en contacto con José Carlos Rico, arquitecto, quien le propuso un reto: arreglar una impresora 3D que José Carlos tenía y si lo conseguía, la impresora sería para Zalima.

Marta ha aprovechado estos días para resolverlo. ¿Cómo lo hizo? “En primer lugar, leí el manual de instrucciones entero, comprobando que todo estaba en su sitio y viendo si había algún fallo. Al terminar, decidí ponerla en marcha y me di cuenta de que uno de los ventiladores que tiene para refrigerar a la placa base (Arduino), no funcionaba correctamente por lo que lo cambié. Después, estuve comprobando todos los finales de carrera, y me di cuenta de que el extrusor por donde sale el hilo de impresión no funcionaba correctamente, así que lo desmonté y vi que estaba mal conectado.”

Y aunque parezca increíble, no le ayudó nadie. “Mi padre siempre ha estado conmigo porque a él también le encanta todo este tema, ¡pero no me ayudó en nada porque yo no le dejaba!”, se ríe Marta.

Nunca antes había utilizado una impresora 3D, pero no ha sido un impedimento, sólo un poco más difícil “he tenido que estudiarla antes de poder arreglarla”. 

Pero el reto no quedó ahí. Una vez que tuvo la impresora arreglada, pensó en darle una utilidad solidaria. “En el telediario salían noticias de nuevas mascarillas impresas en 3D, así que me informé y descubrí una empresa (Sicnova3D) que al contactar con ellos, te proporcionaban el material y cuando las viseras estuvieran impresas, ellos mismos venían a recogerlas. Pero días después se anunció que las viseras al no estar homologadas por el gobierno, no las podrían utilizar los sanitarios. Aún así, en casa he fabricado un par de ellas sobretodo para poder comprobar que la impresora hace correctamente los diseños.” 

“He estado investigando, y las impresoras 3D pueden ser muy útiles para cosas de nuestro día a día que nos sean necesarias, ¡se puede imprimir lo que sea!”

Sobre cómo está aprovechando el tiempo también nos comparte “Estos días en casa somos cinco, y la verdad es que nos estamos organizando bastante bien. Mi hermana y yo tenemos horario de clases por la mañana y es un poco complicado porque tenemos que estar en habitaciones distintas, pero a pesar de ello, no estamos notando un gran cambio. Por la tarde suelo ponerme al día con las asignaturas que más me cuestan, para así poder estar al día en cuanto volvamos. Lo que más me está costando pienso que es no poder ver a mi familia y amigos, ¡ni poder darme un paseo con los días tan buenos que están haciendo!”

Por otro lado, lo que más le está ayudando a pasar estos días, además de la impresora 3D, es hacer deporte. “A mis amigas les digo que intenten hacer su vida normal todo lo que puedan, y que también aprovechen para hacer las cosas que en la situación normal no les daría tiempo.” 

Arreglar la impresora 3D “ha sido una gran oportunidad para mí, estoy muy agradecida por la confianza que me han dado mi tutora y José Carlos. ¡Ayudaré en todo lo que pueda!” se despide Marta.

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