El transporte escolar es uno de los medios más seguros y el más utilizado por los menores para desplazarse a su centro escolar. Como una extensión más del colegio, es un lugar en el que los alumnos y las alumnas aprenden modales de educación que les servirán para toda la vida. Además de facilitar la organización familiar, estos son los ocho beneficios que tiene utilizar el transporte escolar.

1) El alumnado aprende normas de educación vial

Al subirse y bajarse del vehículo

  • Mirar a ambos lados de la carretera antes de cruzar.
  • Esperar en la parada lejos de la acera donde se detendrá, ya que es un lugar seguro donde evitaremos riesgos. 
  • Esperar a que el vehículo esté totalmente detenido para subirse o bajarse del mismo, sin correr ni empujar a los demás.
  • Ir directamente a un sitio libre para sentarse correctamente, sin olvidar que los asientos delanteros suelen estar reservados para los niños más pequeños.
  • Evitar cruzar la calle por delante o detrás del autobús.

Durante el trayecto

  • Llevar siempre el cinturón de seguridad abrochado. 
  • No levantarse del asiento ni estar de pie en el pasillo.
  • No distraer al conductor ni a otros compañeros o compañeras, hablando, gritando o alborotando.

2) Aprenden a obedecer

El alumnado debe seguir las instrucciones del conductor y supervisor de la ruta en todo momento, ya que tiene la misma autoridad que un profesor o profesora en el colegio.

3) La seguridad está garantizada en todo momento

Los escolares cuentan con un profesional de la conducción al volante y un supervisor que vela por su seguridad. Además, entregar a las familias unas indicaciones adecuadas a las situaciones de cada curso escolar favorece el buen funcionamiento de las rutas.

4) El alumnado aprende a comportarse con educación

  • No comer o beber dentro del transporte escolar.
  • No gritar, empujar, pelear o cualquier otro juego que suponga un peligro para la seguridad de los pasajeros.
  • No tirar objetos al suelo, tanto dentro como fuera del autobús.
  • Sentarse de forma correcta, sin poner los pies en el asiento o en el pasillo.

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5) Aprenden el valor del cuidado material

Los alumnos y alumnas aprenden a cuidar todos los elementos del autobús como si fueran propios, así como el material escolar, evitando también dejarlo olvidado. También aprenden a tener cuidado al subir al autobús para no tropezar con la mochila en la puerta, asientos u otros compañeros.

6) Se respeta el medio ambiente reduciendo la contaminación

Para paliar el problema de la contaminación, debemos concienciarnos y tomar medidas. Utilizar el transporte escolar es un gran paso. Al ser un transporte colectivo, el autobús emite menos contaminación, lógicamente, que si cada uno de los pasajeros fuera en un coche particular.

7) Aprenden a ser buenos compañeros

Cada niño y cada niña aprende a convivir con otros compañeros, más pequeños que quizás lloren o hagan ruidos en ocasiones, y más mayores que quizás necesiten más silencio para concentrarse para estudiar. Esta convivencia con otras personas de distinta edad y carácter favorece la integración y socialización.

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8) El alumnado crece en virtudes

El uso habitual del transporte escolar favorece la práctica de virtudes como la responsabilidad, la autonomía personal, la caridad, la puntualidad o el orden.

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Artículo original publicado aquí

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