Mi experiencia en el cole ha sido de lo más variada, pero sí que puedo aseguraros que cada día que vivimos es muy gratificante y enriquecedor.

Mucha gente que no conoce la vida en un cole suele preguntarte: «¿y qué es lo que haces?», «si llorarán todo el rato»; otros papás incluso pueden pensar que es una «guardería» donde cuidas a los niños mientras las familias trabajan, pero no, os adelanto que es mucho más que eso.

Cada mañana, es una aventura diferente, no sabes lo que te espera.

Llegas, saludas a tus compañeras, preparas todo el material que necesitas para el día y…¡abres la puerta!.

¡No puedes creértelo! pero varios de tus alumnos de 2 años entran corriendo contentos de la mano. Te saludan, te abrazan, incluso te cuentan que esa noche han dormido del tirón orgullosos. «¡Qué bien!».

Pero no todo es tan fácil, a alguno le cuesta un poquito más entrar, remolonea, quiere un último beso de mamá o de papá. Finalmente, consigues que entre a clase diciéndole que le vas a enseñar el último cuento que has visto de la vaca Macarena para ellos.

A la misma vez que quitas abrigos y ayudas a colocarlo en su sitio, te acuerdas de escribir a esa mamá que se ha ido un poco preocupada para decirle que esté tranquila, que él está bien, incluso le mandas una foto jugando con las construcciones sonriendo.

-«¡Qué alivio! Gracias por tu mensaje Maria». (Responde su mamá)

Porque en Alborada todos somos uno, compañeros, alumnos, y familias. Todos importamos y todos aportamos algo en el cole.

Ahora que ya estamos en clase y nos hemos relajado guardamos todos esos juguetes que hemos sacado, nos sentamos y rezamos a la virgen.

¡Nos encanta la virgen!, le agradecemos todas las cosas buenas que tenemos.

Es un valor fundamental que destacaría de mi colegio, aprender a valorar lo que tenemos, cuanto más apreciemos los pequeños detalles más felices seremos.

¡Tenemos muchas cosas que agradecer!, tenemos un hogar, una clase con muchos juegos, una profe que nos quiere mucho y que suerte…¡hoy tenemos macarrones!.

También aprendemos a dar las gracias al personal de cocina por prepararnos con cariño cada día nuestra comida.

Uno de los pilares principales que destacaría de Alborada, es formar a las personas responsables, buenas y sobre todo empáticas. Por ello nos ponemos desde pequeñitos a ello.

Pero eso no es todo…,además de lo mencionado anteriormente, nos saludamos, preguntamos qué tal estamos, repasamos algunos conceptos, contamos, cantamos los días de la semana y recordamos que más importante que todo eso, es cuidarnos. Es decir, interesarnos por quién tenemos al lado.

Si veo que un amigo se ha caído «¿qué hago?» ,»¡pues le ayudo!».

La educación se crea desde el principio, los buenos valores y las buenas formas nacen ahora.

Como siempre digo en las tutorías los contenidos los trabajamos, pero tarde o temprano todos aprenderemos a reconocer los colores, los números…etc.

Aprender a ser buena persona se aprende desde el principio.

Pero aquí no termina todo, Alborada es mucho más, tengo la suerte de vivir en Alcalá de Henares cerquita del cole y con orgullo cuando salgo a caminar al centro o voy a comprar me encanta pararme con las familias, al final nos conocemos todos y el vínculo que se crea es enorme.

Considero, y así nos lo hacen sentir las familias, que no somos unos profesores más, ni para nosotros ellos son unas familias sin importancia. Son únicos y aunque ya no seas tutoras de sus hijos siempre tienes alguna anécdota o momento bonito que recordar.

Cada día que pasa en el cole es único e irrepetible.

¡Me encanta mi trabajo!

María Jesús Navarro Olmo

Profesora Bright Kids

Colegio Alborada

Artículo original publicado aquí

Dejar un comentario