Con el debate del monotema en el ambiente, la escuela vuelve a su estado natural con los alumnos en ella.

En este momento histórico que vivimos bien podría ser el título de un debate y seguro que encontraríamos muchos elementos en contra, sobre todo en los defensores de la prevención de la expansión de la pandemia y del “leitmotiv” que todavía resuena en el eco del pasado “quédate en casa”. Pero son muchos más los elementos a favor y que creo que debemos de tener bien en cuenta, para que refuerce nuestra creencia en esta necesidad, los niños tienen que volver al colegio.

En primer lugar, porque la escuela, al margen de la pedagogía con la que trabaje (que no es el objetivo de este artículo) es un espacio de integración e interrelación social, es un lugar en el que la persona puede desarrollar su personalidad y potenciar sus capacidades. El niño va a encontrarse con su grupo y va a poder interactuar a estímulos de relación externos a su “hábitat natural” para poder ampliar sus competencias sociales y emocionales y desarrollar sus inteligencias. Los niños tienen ganas de reencontrarse con sus compañeros.

En segundo lugar, me parece importante destacar la labor de adecuación de la comunidad educativa para poder llevar a cabo esta vuelta cumpliendo los requisitos de seguridad e higiene. Recuerdo que, desde los primeros momentos del confinamiento, trabajamos desde Alborada para poder ofrecer nuestro mejor esfuerzo a las familias, para atenuar los efectos del cierre de los colegios y que todo fuera lo “más normal” posible. Entendimos también que para muchas familias supuso una gran dificultad el poder gestionar y coordinar el trabajo de los padres con el de los hijos y hemos tratado de estar a la altura de las circunstancias.
Por ello seguimos en la brecha y ahora más que nunca. Trataremos de cuidar las medidas de seguridad al máximo, para que los niños puedan seguir aprendiendo al ritmo que creemos más adecuado desde la presencialidad.

Otro aspecto obvio en la necesidad de volver a las escuelas es para seguir aprendiendo, y que, aunque los niños puedan aprender de manera natural, la labor principal de las escuelas es “el desarrollo integral de las personas” y parece que lograr este desarrollo integro desde casa, puede ser una labor complicada, sin olvidar que los padres, son padres y no docentes, y que, aunque alguno pueda serlo, primero está el rol de padre y esto los hijos lo saben y suelen usarlo en su favor.

Estamos hechos para socializar, para relacionarnos con nuestro grupo. Somos conscientes de las limitaciones que van a suponer el uso de las mascarillas: desde las mermas respiratorias o a las gafas que se empañan, hasta llegar a las dificultades que pueden hacer suponer en la lectura del lenguaje corporal, cuántas preciosas sonrisas nos vamos a perder, pero que la luz de la mirada tendrá que transmitir.

Volveremos porque necesitamos reencontrarnos, porque nunca nos fuimos y jugando con las palabras de nuestro lema en el tiempo de la escuela del confinamiento, “estaremos más cerca para seguir a vuestro lado”.

Juan Antonio Sánchez
Orientador
Colegio Alborada

Artículo original publicado aquí

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