IAM – Una mente preparada

Hay una frase del pintor Pablo Picasso que siempre me ha parecido propia de su genio: “Creo en la inspiración, sí, pero cuando llega, procuro que me encuentre trabajando”. En la misma línea podemos recordar a Pasteur, que decía: “La suerte favorece a la mente preparada”.

Desde hace un tiempo, la red de colegios Arenales ha optado por la implementación del programa IAM. Es un programa que define su identidad educativa y basa la labor de sus colegios en tres pilares fundamentales: Innovación, Autonomía y Mentoring. Este es el programa educativo en el que también se basa el espíritu Alborada. Inspiración y suerte frente a trabajo y preparación. Un tema muy interesante que tratar en plena crisis global.

¿Por qué ahora?

Vale la pena preguntarse ¿por qué, en mitad de esta crisis de escala global hablamos del programa IAM? Pues porque es el mejor momento para recordarlo. Hay cientos, miles de historias increíbles que vale la pena contar en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Pues bien, esta es una de ellas: Alborada y su gente. Padres, alumnos, profesores… No olvidemos que estamos hablando, al fin y al cabo, de una gran familia.

Sin duda, la situación que atravesamos es complicada para todos y, como en cualquier familia, todos estamos dando lo mejor de nosotros mismos. Y ahora, más que nunca, la visión educativa de nuestro colegio brilla ante esa misma adversidad y nos ayuda a crecer.

Innovación.

Uno de los principios educativos que rige el espíritu de Alborada es la innovación educativa, e innovación (y más la educativa) es un término que hay que tratar con cuidado. En el día a día que nos toca vivir, hemos visto muchas veces la innovación como una necesidad de cambio continuo, sin criterio o sin acierto, que acaba siendo más dañina que productiva. Sin embargo, la innovación en educación ha de ser productiva, acertada y adecuada. Ha de consistir en buscar nuevas herramientas que tengan validez y sumen a la labor educativa de nuestro día a día.

A este respecto, todos conocemos la iniciativa iPad que impulsa nuestro colegio y cómo, respaldada por el equipo de informática, es solo una parte del inmenso trabajo de integración de la tecnología en la educación que este equipo realiza cada día, y así, ante la adversidad, hemos estado preparados.

Este proyecto, junto a la integración de herramientas informáticas en el día a día del colegio nos ha permitido a toda la familia Alborada amortiguar el impacto de esta extraña situación, puesto que nos ha permitido una implementación extraordinariamente ágil y rápida de un sistema de teletrabajo. Este nos ha abierto las puertas a estar cerca de nuestros alumnos desde el primer día de confinamiento y no perder el ritmo de trabajo con ninguno de ellos. Nos ha abierto las puertas a estar A Tu Lado. Así, lo que podría ser un desastre a nivel educativo se ha convertido en un desafío, incluso ilusionante diría, para todos los que formamos Alborada. Sí, para ti también.

Autonomía.

De nada nos valdría la tecnología más avanzada, los sistemas de aprendizaje más refinados o la más excelsa calidad educativa si no hay iniciativa y claridad de ideas por parte del alumnado. Y en este punto es importante el segundo gran pilar de nuestra propuesta educativa: la autonomía. Autonomía en sentido amplio. Los alumnos han de entender que todo lo que hay en su vida forma una unidad, y que ellos son los mismos en casa y en la calle, en el parque y en clase. Además, se busca que se construyan a sí mismos por medio de la reflexión, la autocrítica y la observación, tantas veces empática, de la realidad que los rodea.
Por ello los alumnos de Alborada están siendo capaces de vivir en su casa todas las facetas de su carácter y persona, y siguen las clases no solo como hijo o hermano confinado en el hogar, con sus preocupaciones y pensamientos, si no también como alumnos de un colegio que les sigue dando herramientas para continuar con su formación y que ellos aprovechan de manera responsable. Han tardado muy poco tiempo en enlazar de nuevo con el ritmo de las clases y en normalizar el hecho de que, aun en casa, siguen siendo alumnos con sus horarios y sus obligaciones, pero también con su cuota de ocio y su capacidad de sorprenderse ante el conocimiento además de ilusionarse por su mejora personal.

Mentoring.

Pero aunque somos autónomos, no somos independientes. Todos estamos en la familia que forma Alborada y todos aprendemos, los unos de los otros; todos enseñamos, los unos a los otros; y todos nos preocupamos, los unos por los otros.

Ni las herramientas ni la iniciativa personal llegan a ningún sitio si no hay una labor de guía y de apoyo continua. Especialmente, de personalización de la enseñanza. Este principio ha permitido que la ingente labor que se exige a todo el profesorado del país estos días, para nosotros en Alborada, sin ser menos exigente o abundante, se haya ordenado de manera más natural a las necesidades actuales de nuestros alumnos y sus familias. La cercanía “tú a tú” que se vive en el día a día de nuestras clases nos ha permitido adaptarnos rápidamente al nuevo sistema de clases con frutos inmediatos en nuestros alumnos y sin olvidar la atención de las familias a pesar de la separación.
Por eso queremos desde aquí felicitar y animar a todos los profesores que forman el claustro de Alborada, que no están escatimando en esfuerzos para seguir atendiendo a todos y cada uno de nuestros alumnos. Y no son los únicos que han tenido que redoblar sus esfuerzos por el bien del aprendizaje de los alumnos, si no que cuentan con la ayuda inestimable de los padres y madres del colegio, que, como los profesores, están redoblando esfuerzos para poder hacer viable el aprendizaje de sus hijos en casa. Bravo por todos y cada uno de los profesores, padres y madres del colegio, y de los alumnos que tan bien están sabiendo adaptarse a la situación.

Picasso creía en el trabajo constante y en el esfuerzo como pilares de la inspiración y genialidad. Pasteur llamaba a esto “una mente preparada”. La familia Alborada (padres, alumnos y profesores) también trabaja día a día y lucha para conseguir que sus alumnos de hoy no solo se califiquen como personas exitosas en el futuro, sino que sepan valorar lo que tienen y tengan las suficientes herramientas para afrontar las adversidades que la vida les pueda plantear.
Gracias a este enfoque, podemos superar estos tiempos adversos con el espíritu de una gran familia que se mantiene unida en las situaciones más difíciles y podremos aprender incluso de la situación más dolorosa, sabiendo que contamos siempre los unos con los otros. Si hoy luchamos juntos, mañana ganaremos. Quédate en casa: estaremos a tu lado.

Juan Pablo Rincón
Departamento de Lengua
Colegio Alborada

Artículo original publicado aquí

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