Recogemos aquí las claves sobre educación emocional, proporcionadas por Fernando Alberca, filósofo y experto en educación y orientación familiar, además de profesor en Secundaria y Magisterio en la Universidad de Córdoba, en el primer Diálogo Gaztelueta del curso 2020/21, moderado por Manu Feria, profesor de Gaztelueta.

Alberca comenzó con fuerza, citando nada menos que a Aristóteles al referirse a la educación: “Educar la mente sin educar el corazón no es educar”. También trajo a colación una frase o pensamiento de Tomás Alvira, pedagogo, en el que señalaba cómo “el educador debe ser siempre fuente de energía, no fuente de transmisión.”

A partir de aquí, Alberca se introdujo en el campo de la educación emocional: “Tenemos que enseñar a los hijos a gestionar sentimientos, porque bien gestionados son una gran fuenten de felicidad, de alegría”, afirmó. El objetivo es su autonomía emocional. El invitado al Diálogo Gaztelueta prosiguió discirniendo entre sensación (que llega por los sentidos), emoción (sensaciones entremezcladas) y sentimiento (resultado de varias emociones unidas). En relación al sentimiento, a pesar de ser involuntario, apuntó cómo podemos controlar su reacción. “Enfadarse no es controlable, pero qué hacemos cuando nos enfadamos es voluntario y se aprende. Hay gente que enfada y se pone violento, pero si no lo has aprendido no lo haces. La reacción es educable.”

Alberca recordó que las emociones se notan, en la cara o en el cuerpo. “No hace falta comunicarlas muchas veces. La cara es un reflejo del alma. El sentimiento va unido a la mente, entra dentro de la libertad. Si no se expresa no se conoce. No sabemos cuánto me quiere alguien si no me lo demuestra.”

A las familias que seguían el diálogo, les recordó que es importante y necesario saber previamente para poder educar. Para ello son muy útiles los Cursos de Orientación Familiar. En su intervención, Fernando puso bastantes ejemplos prácticos para ayudar a comprender mejor sus mensajes: “”Cuando escucho: es que mi hijo es hermético. No me cuenta nada“, pienso que los niños y adolescentes necesitan hablar. La adolescencia transcurre ahora desde los 9 años y termina tarde, en la universidad. Si tienes un adolescente callado al lado, en la misma habitación, sin irse, quieto, es que quiere hablar. Tú estáte callado, deja que organice su frase. No le preguntes. Déjale. No empieces con los: “¡Cuéntame algo! ¿Qué tal en el cole? ¡No cuentas nada, hijo!”. ¡Déjale! Quiere hablar, pero tarda en preparar la frase, calcular el riesgo que va a tener si la dice, tiene que cambiarla, y luego lanzarla. Hay que darles tiempo. He mencionado el riesgo porque no es raro que reciban muchas respuestas del tipo: “¿Cómo se te ocurre decir eso?”

educación emocional Fernando Alberca

Otro ejemplo: “Una chica llega a casa y le dice a su padre: hoy me han humillado en clase porque he sacado un cero y la profe lo ha enseñado a todo el mundo. Hay que tratar de conectar primero con la emoción (el disgusto por haber sido humillada), no con la razón (el cero). No hables del cero al principio, vete a la emoción. Si arrancas con el cero… ella desconectará y pensará mientras tú hablas que no le entiendes, que das más importancia a un cero que a lo mal que se siente. Es más probable conectar a través de la emoción. Una respuesta posible sería: “¿Qué vergüenza, no?” Diciendo ella algo como: “ha sido horrible!”, ya estaréis conectados. Ahí metes luego ya la lógica, el razonamiento.”

Sobre el miedo, la tristeza, la ira o la alegría, Alberca recordó algunos efectos positivos de estas emociones, ya que, por ejemplo, sentir miedo es natural y es bueno, ya que aporta cosas buenas; la ira también ayuda a veces, cuando nos hace defender nuestros derechos; la tristeza provoca que recapacitemos. Sin embargo, esos efectos positivos necesitan de una buena gestión para poder obtener estos beneficios.

Sobre la amistad, el invitado al Diálogo Gaztelueta comentó que, en su opinión, es sano no tener amigos firmes… hasta que no se madura. “Un niño de 5º de Primaria no tiene amigos. En estas edades se llama amigo a alguien con quien se tiene afinidad, pero eso no es ser amigo todavía. Si tenemos ese concepto de la amistad, es fácil sentirse traicionado. Que un niño no tenga amigos es buena señal, porque sabe lo que es la amistad y, a esa edad, le basta con que tenga cómplices, afines, etc. La amistad llega con la madurez.

Para conseguir ese niño alegre

“La reacción de la alegría es involuntaria. No la podemos provocar. Es un sentimiento que se aprende a generar. El optimismo se aprende, como todo. La genética influye poco.

Entender cómo funcionan las diferentes generaciones es importante para entender a tu hijo. No es lo mismo un niño de 12 años de hoy que de hace 5 años.”

En relación a los valores, para lograr que se esfuercen y conozcan lo que es la alegría de verdad, sabiendo que es resultado entre otros fenómenos de la satisfacción personal, podemos aprovechar los retos a los que se enfrentan en las edades escolares. “El niño se encuentra con retos difíciles: estudiar, ayudar, obeceder… lo que sea. Para que lo hagan y lo hagan con ilusión es necesario proporcionarle emoción al reto. Igual hacer la cama en sí no le va a emocionar en la vida, las cosas no emocionan solas. Pero su efecto sí.”

Al contrario de lo que se piensa, el esfuerzo no es el obstáculo para el niño. Si le gusta, él se esfuerza. Lo hace porque le compensa la recompensa de la emoción frente al esfuerzo. Pero si ve que si lo hace no hay recompensa (emocional), pierde motivación.

A los niños, en palabras de Alberca, les gusta saber que los esfuerzos tienen satisfacción, y lo que les hace felices de verdad es la satisfacción de su padre y de su madre. Saber que estamos contentos con ellos les motiva. Y hay que demostrárselo.

“Lo importante no es el ejemplo, está sobrevalorado. Quiero decir que siendo yo desordenado, puedo educar en el orden. Puedo educar enseñando lo mal que lo paso siendo desordenado. Y enseñando lo que se sufre. El niño verá que él no quiere sentirse así y hará lo contrario. Y si ve que tú no consigues ser ordenado y él consigue serlo, sentirá que el mérito es doble.

Los niños y el estrés y la autoestima

Convendremos que el estrés es malo. Es cierto que existen ejercicios para combatirlo, pero algo mucho más sencillo en lo que podemos fallar, que es cuidar los descansos y no lo hacemos. En el descanso, entre dos tareas distintas, no hagas algo de la tarea anterior ni de la siguiente, ni a nivel bajo, ni lo comentes. ¡Limítate a descansar!

Por otro lado, no podemos olvidar que si hablamos de educación emocional no hay que olvidar que hay que hacer sentirse valiosos a nuestros hijos. Alberca llama a esto “Darles el último like del día”, decirles por qué razón son buenos siendo concretos, reconocerles lo que hacen bien, les gusta y les mueve, les motiva. Para mejorar en su autotestima, Fernando cree que es muy positivo quenlos padres hagan una lista de 35 cosas buenas de los hijos y hacerles partícipes.

Sobre la frustración, Alberca considera que “si se frustra es que no hemos enseñado a nuestro hijo o hija que se puede ser feliz en cualquier circunstancia. La vida tiene cosas que no se eligen. Ayuda enseñar a no ponerse objetivos en aspectos que no controlamos. También es bueno que sepan que la vida trae cosas malas y cosas también muy buenas. Enseñándoles a salvar obstáculos, Al final conseguiremos que, cuando las cosas no salgan como ellos quieren, también logren disfrutar. A los niños hay que quererles, exigirles, y hay que enseñarles cómo hacer esto. Y darle el reconocimiento. 

Artículo original publicado aquí

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