La presidenta de la Fundación Jaime Alonso Abruña y madre del Colegio, ha contado a las alumnas de 1º a 4º ESO la enorme cadena de ayuda que ha puesto en marcha durante el confinamiento, para aportar en esta crisis social y humanitaria en la que tantas personas se han visto envueltas.

Primer objetivo: surtir de material a los hospitales

La Fundación Jaime Alonso Abruña nació para ayudar a otros niños con enfermedades, a tener una infancia feliz. Patricia, su madre y presidenta de la Asociación, tiene dentro esa inquietud propia de gente buena, de no parar hasta ayudar a los demás todo lo que pueda.

Durante el confinamiento esa inquietud no se ha visto frenada, sino al contrario. Cuando el confinamiento empezó, Patricia escribió en los primeros días a los médicos y enfermeros que conocía para apoyarles en su difícil tarea, al tiempo que les aseguraba su oración. Pero su sorpresa iba en aumento, cuando cada mensaje era devuelto por una llamada.

Aunque Patricia no es amiga de dramas, ha trasladado a las alumnas las conversaciones con las que se iba encontrando:

”Me contestaban con una llamada llorando, desbordados, totalmente agotados”, Patricia Abruña.

Decidió entonces ir un paso más allá y contactar con el Director del Hospital 12 de Octubre, gran amigo suyo, que fue el que encendió la chispa de la enorme cadena de solidaridad que luego se puso en marcha. Éste le pidió ayuda ante la falta de equipamiento con la que se encontraba su personal.

Comenzaron entonces las llamadas a todo aquel que pudiera aportar algo. Ikea o los jóvenes propietarios de la cadena de restaurantes La Mucca, fueron algunos de los que enseguida se pusieron manos a la obra. Contactaron también con varias señoras que sabían coser para que les ayudaran en la confección de material para los sanitarios.

”Empezaron las llamadas para poner en marcha la cadena de solidaridad, y todo el mundo respondía fenomenal”, Patricia Abruña

Cuenta cómo el gasto de un Hospital medio es de 10.000 guantes al día, por lo que ese gasto se había cuadruplicado al ampliarse el cuidado de los enfermos por la pandemia. Poco a poco fueron mejorando el material que confeccionaban. Al principio las pantallas que construían se empañaban con facilidad, hasta que dieron con la fórmula que permitía la circulación del aire entre la pantalla y la frente de la persona que la llevaba.

Toda esta gran ayuda se puso en marcha mientras los comercios seguían cerrados, Patricia y los voluntarios estaban confinados, etc. Pero no hay dificultad grande para el que quiere ayudar.

”Os puedo decir que han sido unas semanas muy duras en las que no dormíamos por la noche”, Patricia Abruña

Segundo objetivo: alimentos para los que lo necesitan

No conformes con haber surtido de material de protección sanitario a hospitales, parroquias, conventos donde cuidaban enfermos, etc. se dieron cuenta de que había una nueva necesidad que satisfacer. Comenzaron de nuevo las llamadas a los conventos y parroquias donde habían repartido material de protección.

”Les llamábamos y les preguntábamos qué alimentos necesitaban, y tratábamos de hacérselos llegar”, Patricia Abruña.

Cuenta como un empresario de alimentación Gourmet, en lugar de pensar cómo su negocio se estaba yendo a pique por la crisis, se puso también manos a la obra.

”Comenzamos entonces a repartir lubinas, más de 10.000 hemos repartido ya. Y no sé cómo estarán los que las recibieron, pero nosotros estamos contentísimos. Porque eso de que «hay más alegría en dar que en recibir», es totalmente cierto. Nosotros estamos tan felices como si las hubiéramos pescado, cocinado y comido nosotros”, Patricia Abruña.

Tercer objetivo: ayudar a pagar el alquiler a las familias más necesitadas

Una vez repartidos miles de kilos de alimentos, se dieron cuenta que muchas familias iban a ser pronto echadas de sus casas, por falta de recursos para pagar el alquiler. Fue entonces cuando ideó un proyecto para conceder microcréditos a dichas familias, a cambio de que se comprometan a recibir ayuda y asesoramiento durante 6 meses para:

  • Mejorar su currículum.
  • Seguir formándose.
  • Resolver tema de papeles..

Toda ayuda es bienvenida

Patricia parece no tener límites en su capacidad de ayudar desinteresadamente a los que peor lo están pasando en esta pandemia. Ha animado también a las alumnas a ser muy agradecidas con lo que tienen, y a tratar de ayudar en su entorno en todo lo que puedan. Ya que nos puede parecer poco, pero como decía la Madre Teresa de Calcuta:

”A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el marsería menos si le faltara una gota”, Teresa de Calcuta.

Patricia termina su intervención como la empezó: con una sonrisa y mucha energía contagiosa de seguir ayudando:

”Todo lo que hagáis tiene un valor infinito. El mundo está en vuestras manos y tenéis que esforzaros al máximo. No sabes hasta dónde puede llegar esa persona que un día le das una sonrisa. Eso solo lo ve Dios. El mundo ahora va a ser de otra manera, y depende de vosotras”, Patricia Abruña.

Y tú, ¿Ya has pensado cómo vas a ayudar? Recuerda que en el Colegio también hay familias que lo están pasando francamente mal, y para las que hemos creado el Fondo FxF, con el que puedes colaborar desde este enlace. ¡Gracias!

Artículo original publicado aquí

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