Como padres y educadores deseamos que nuestros niños aprendan, que conozcan, ayudarles a discernir entre lo bueno y lo malo. Que formen un criterio, que crezcan sanos de cuerpo y mente, pensando antes de actuar. Que sean capaces de valorar las consecuencias de sus acciones, que sepan pedir perdón y perdonar. La estimulación cognitiva actúa sobre aquellas capacidades y habilidades que se encuentran aún sin desarrollar. Pero, ¿cómo conseguir potenciar estas capacidades para lograr el desarrollo completo del niño?
»La potencialidad está en cada niño, solo tenemos que facilitar el entorno para que estas capacidades se desarrollen en toda su amplitud», Covadonga Sainz de Aja.
Potenciar la estimulación cognitiva en el día a día
En este momento en el que ya llevamos varios meses sin poder estar en el Colegio de manera presencial, los padres a veces no somos conscientes de que nuestros hijos siguen aprendiendo. Esto ocurre gracias a la atención online que nos proporciona el Colegio y también porque en el día a día, en cada familia, se presentan multitud de situaciones en las se estimulan y desarrollan las capacidades cognitivas de los niños.
Debemos estar atentos para saber aprovecharlas. Desde los más pequeños, que a través del lenguaje van demostrándonos cómo su pensamiento se va elaborando cada vez más; hasta los que ya terminan la etapa de Infantil; que jugando con su imaginación, inventan personajes, situaciones, retos y son capaces de organizar concursos y teatros improvisados, con manualidades elaboradas a base de materiales que encuentran por casa.
3 claves para conseguir potenciar la estimulación cognitiva
El movimiento
La psicomotricidad tiene una gran importancia en la etapa Infantil. Desde que nacen, los niños están en constante movimiento, es la base de los aprendizajes futuros. El bebé que voltea, que después se sienta, que gatea y empieza a caminar. Facilitar este proceso y fomentarlo es muy importante.
Ahora en casa, los niños más pequeños tienen posibilidad de estar bastante tiempo explorando y moviéndose, dejemos que descubran el entorno y lo que les rodea. Para los que ya corren, saltan y realizan movimientos coordinados, al igual que en el Colegio trabajamos los circuitos neuromotores, en familia podemos aprovechar los paseos con los niños para que monten en bicicleta, patinete, patines, jueguen con el balón… En casa podemos bailar, hacer gimnasia, tablas de ejercicios… Todo ello contribuye a que de forma lúdica desarrollen la capacidad de coordinación, la atención, la observación, el equilibrio y la concentración.
El lenguaje
Debemos darnos cuenta de la importancia y lo que implica el lenguaje en todas sus dimensiones, también para lograr estimular cognitivamente a los niños:
- Es el momento de conversar y animarles a participar en un diálogo entre los miembros de la familia. Que expongan sus ideas, que aprendan a ordenarlas y expresarlas dando razón de sus pensamientos.
- Al mismo tiempo estaremos dando ejemplo de cómo escuchar, para que ellos después sean capaces de interiorizar y aprender a esperar mientras escuchan a los demás.
- Surgirán ocasiones en las que fomentar la lectura, bien del adulto que cuenta un cuento, y mientras lo escucha, el niño, además de desarrollar la imaginación, nutrirá su mente con nuevo vocabulario. Bien de los niños que saben leer y descubren con ilusión las historias de los cuentos.
- Preguntas y respuestas que resolver en familia acerca de cuestiones nuevas que se plantean, así ponemos en práctica la capacidad de análisis, de reflexión, la memoria.
- En el caso de los más pequeños, que aprenden nuevas palabras cada día al escuchar a los demás, el mero hecho de interactuar con sus hermanos, jugando entre ellos, estimulará su capacidad lingüística de una forma exponencial.
Es tiempo para poner nombre a las emociones que van experimentando: ayudarles a reconocerlas, aceptarlas, hablar de ellas, darles pie a buscar soluciones ante las que les provocan tristeza o miedo, favoreciendo las que producen alegría, ilusión, calma. En este tiempo sin tanta prisa por ir de un sitio a otro, puesto que no es posible, se desarrolla también como algo maravilloso la creatividad. Aquí enlazamos con el siguiente aspecto.
El juego
Los niños aprenden jugando. Es algo que estando en casa hemos podido ver con más claridad.
Con tiempo para jugar, los niños crean en muchas ocasiones sus propios juegos. Las capacidades de percepción, asociación, discriminación, se ponen en marcha, al pensar en cómo son las reglas de un determinado juego, poniéndolas en práctica o inventándolas ellos mismos. Cuando deciden cómo hacer una manualidad que se les ha ocurrido, crean manipulando y esa es la raíz del aprendizaje en infantil, la manipulación y la experimentación. Cuántas veces estos días nos encontramos pensando con asombro en lo que son capaces de hacer, y quizás no nos habíamos dado cuenta. Todos los procesos cognitivos que están presentes en el juego simbólico son fundamentales.
Poner en práctica estas 3 claves en el día a día de nuestros hijos, nos ayudarán a conseguir una mejora en el rendimiento y la eficacia de las capacidades cognitivas, tales como la percepción, la memoria o el equilibro y la concentración.
Artículo escrito por Covadonga Sainz de Aja, Coordinadora de Infantil en el Colegio Orvalle.