El reto al que nos enfrentamos

Lograr que cada alumna de forma personalizada aprenda lo máximo posible y de la mejor manera que seamos capaces. Este es el reto al que me enfrento como profesora de matemáticas cada vez que entro en una clase.

En el mes que llevamos de curso, han sido varias las alumnas que han incrementado su interés por las matemáticas, entregando ejercicios que han encontrado en internet, o trabajando con los recursos que tienen disponibles en classroom.

’’Mi objetivo es darles todas las herramientas necesarias para que se conviertan en protagonistas de su aprendizaje’’, Laura Etayo.

Para seguir manteniendo este interés, mi objetivo es darles todas las herramientas necesarias para que se conviertan en protagonistas de su aprendizaje, mediante un proceso muy dinámico y dialogado.

El protagonismo de la alumna en la tarea de educar

Ahora es más importante que nunca que cada alumna sea la protagonista de su educación. El enfoque que estoy dando a la asignatura de matemáticas, se basa en estar centrada en cada alumna. Son ellas las constructoras de su propio conocimiento. Enseñarles a “leer” matemáticas es fundamental en este punto. Que sean capaces de entender la teoría, que busquen recursos, ejercicios resueltos, etc.

’’Ahora es más importante que nunca que cada alumna sea la protagonista de su educación’’, Laura Etayo

Esto les ayudará en el día de mañana a enfrentarse a la Universidad, y en todo su proceso de aprendizaje posterior.

El papel del docente en la educación

El papel del docente, en este caso, es el de guía y orientador en el aprendizaje del alumno. Por ejemplo, con un formulario de google podemos ver rápidamente cuáles son los puntos débiles de cada alumna, y darle material o explicaciones de apoyo sobre dichos contenidos.

¿Cómo influye la semipresencialidad en la docencia?

La modalidad semipresencial en las alumnas a las que imparto matemáticas, provoca un cambio completo en la forma de prepararme la asignatura. Cada clase está dividida en dos grupos, por lo que mientras el primer grupo está en clase, el segundo sigue la asignatura gracias a las aulas digitalizadas con las que contamos en Orvalle

‘’Trato siempre de cuidar a las que están en el aula, ya que solo vienen la mitad de los días, sin descuidar a las que están en casa’’, Laura Etayo.

Cuando he tenido que explicar conceptos más complicados o nuevos, como puede ser el caso de la racionalización, me apoyo de breves vídeos por si no han podido seguir totalmente la explicación teórica realizada en clase. Además, gracias a los monitores, phonums, proyectores, etc. las que permanecen en sus casas pueden seguir la explicación como si estuvieran en el aula, para que todas trabajen en lo mismo. Aunque es innegable que el feedback es menor.

Educadores como diseñadores de experiencias

En el proceso de enseñanza-aprendizaje juegan un papel fundamental los roles del alumnado y del profesorado. Para que este aprendizaje sea significativo para cada alumna, hay una serie de factores externos que influyen: la motivación, el impacto que se genera, la afinidad con la metodología… Es aquí donde los profesores nos convertimos en diseñadores de experiencias de aprendizaje. 

¿Qué motiva a nuestras alumnas?

Un ejemplo que podemos aplicar con las alumnas de bachillerato, es preguntarles qué quieren estudiar, y relacionar los contenidos de la asignatura con aplicaciones prácticas en los distintos ámbitos.  Por ejemplo, el estudio de funciones matemáticas (máximos y mínimos, asíntotas, continuidad…) tiene múltiples aplicaciones en el mundo de la empresa: elaborar funciones de gastos e ingresos para hacer una predicción sobre los beneficios de la empresa.

¿Cómo generar un impacto en ellas?

Salirse de la rutina, aprender de forma diferente o emplear distintos medios, hace que las alumnas recuerden la experiencia y lo aprendido sea más duradero. El uso de las TIC juega un papel fundamental en este aspecto. En clase no repasamos las propiedades de los logaritmos con un control sorpresa, sino que lo hacemos mediante un Kahoot. Las alumnas son mucho más participativas y la competición que generan estas herramientas les motiva para estudiar.

Las ventajas de la situación actual

‘’En el día a día trato de aprovechar todo el potencial y los recursos que ofrece el colegio para innovar en el aula, y garantizar la continuidad y el seguimiento de la materia’’, Laura Etayo.

Por ejemplo, gracias a la metodología flipped classroom, podemos diseñar sesiones de trabajo con la las alumnas. Ellas trabajan la parte teórica de manera autónoma, y en clase se trabaja la práctica.

¿Cómo? Deben ver en casa un breve vídeo teórico con los contenidos que se abordarán en la siguiente sesión, de forma que al comenzar la clase ya saben lo que se va a explicar, pueden preguntar si se han quedado con alguna duda, y comenzar con el trabajo de los ejercicios.

Resulta muy útil en la asignatura de matemáticas, donde la importancia recae en la práctica, y con frecuencia suele ser la parte más descuidada, la que se suele trabajar de forma individual.

Estamos en un momento privilegiado para avanzar en la didáctica

Aunque parezca un contrasentido, este es un momento privilegiado para avanzar en didáctica: replantearse las metodologías utilizadas, profundizar en el uso de las TIC, mejorar la atención a la diversidad, y un enriquecimiento de la creatividad.

Como ya he comentado anteriormente, las alumnas aprenden cuando lo enseñado genera un impacto en ellas. En este mundo tan globalizado donde nuestras alumnas reciben multitud de estímulos externos, resulta cada vez más difícil generar en ellas algo que les llame la atención.

Para lograrlo, las herramientas digitales son un gran aliado. Debemos procurar ir por delante siempre de las alumnas, también en este aspecto. Buscar innovar, sorprenderles, marcar la diferencia… Hay multitud de metodologías didácticas en el punto de mira: desde la flipped classroom mencionada anteriormente, hasta el estudio de los procesos de algebrización. 

La palabra que define el panorama didáctico en el que nos encontramos

Hay una palabra que define el panorama didáctico en el que nos encontramos: flexibilidad. Es precisamente esta flexibilidad en el aula la que nos permite atender con mayor profundidad a cada alumna: ampliar horizontes a la que va por delante y asentar bases a la que haya perdido el ritmo. 

‘’Hoy más que nunca es necesario reflexionar aprendiendo los unos de los otros, tanto alumnos como profesores, sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje’’, Laura Etayo.

Ya no se trabaja de forma individual, todos estamos conectados. En classroom tanto alumnas como profesoras pueden subir o comentar recursos que ayuden a las demás. Aprovechemos esta forma de trabajar al servicio de los demás, donde además ganamos todos. 

Reportaje realizado por Laura Etayo, profesora de Matemáticas en ESO y Bachillerato, junto al departamento de Comunicación.

Artículo original publicado aquí

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