Directora Pedagógica del Colegio Crystal en Angola

Publicamos la entrevista que han realizado en Fomento Alumni a Maria Sureda, que estuvo trabajando en https://www.colegioalborada.es/ y ahora es la Directora Pedagógica https://www.colegiocrystaltalatona.com/ de la https://www.fundacionarenales.es/ en Angola

María Sureda de Lucio
Altozano Alumni

María Sureda es alumni del Colegio de Fomento Altozano, de la promoción 22. Estudió Magisterio de Educación Primaria en la Universidad Católica de Valencia y posteriormente Pedagogía en la Universidad de Valencia. También hizo el máster de educación secundaria en la misma universidad y actualmente estudia un máster en Psicología de la familias/" 877 target="_self">Familia. Desde que terminó la carrera de pedagogía, ha vivido en Londres, Tanzania, Madrid y ahora se ha vuelto al continente africano, esta vez a Angola.
El 4 de julio Fomento Alumni entrevistó a María a través de un directo en Instagram, entrevista que resumimos aquí:
Háblanos de esas estancias en Londres y Tanzania. (¿Qué te llevó a ir allí?, ¿Qué te aportaron?)
Cuando terminé la carrera, los colegios españoles habían apostado por los idiomas. En lo que a mí respecta, nunca me había apasionado el inglés y en el colegio no atendía mucho durante esas clases… Algo hablaba, pero no me veía preparada para llegar a mis futuros alumnos como podría hacerlo con mi lengua materna y era algo que me preocupaba. Fue por ello por lo que decidí irme a Londres. Allí estuve dos años de Au pair y trabajando en una guardería y le di una segunda oportunidad a esa lengua que se me había atravesado.
El estar inmersa en una nueva cultura, en otro país, hizo que tras esta experiencia no solo me llevara un nuevo idioma adquirido, estos dos años me permitieron desarrollarme en otros aspectos de mi persona, me llevé amigos de muchas nacionalidades o el conocimiento de otro sistema educativo, entre otras muchas cosas…
Cuando terminaron esos dos años, me puse a enviar cv a España y vi que empezaban a llegarme propuestas, pero a mi cabeza vino un recuerdo de 1ºESO. La profesora de lengua nos hizo leer un libro: “5 panes de cebada”. Cuando terminé de leerlo, supe que quería vivir como esa profesora lo hizo, pero en otro continente y apunté en mi bucket list “Ir de profesora a África”.
Algo en mi corazón me decía que ese era el momento. Busqué por internet y di con una ONG en Tanzania. Allí estuve como profesora en un colegio al que iban los niños cuyas familias no tenían ningún tipo de recurso.
Los ocho meses que estuve implicada en la ONG supusieron un punto de inflexión en mi vida. No puedo resumir todo lo que viví. Creo que África es un continente obligado para todos. Me ayudó a ordenar la escala de valores, me ayudó a ver que puede haber felicidad a pesar de la situación familiar, económica o personal que tengas y todo esto lo aprendí de los niños. Siempre me sentiré en deuda con ellos. Fui a enseñar y fui yo la que aprendí.
También hemos comentado que hiciste voluntariado en Calcuta y Belén. Cuéntanos un poco más qué es lo que hiciste allí.
Soy partidaria de que, para disfrutar de la vida, tienes que ponerte sueños a lo largo del camino, por eso tengo mi bucket list de la que os hablaba antes. Ahí anoto cosas de las más variopintas, pero entre ellas estaba escrito desde hace varios años ir a Tierra Santa y visitar las calles por las que estuvo la Madre Teresa de Calcuta, uno de mis mayores referentes.
Los docentes tenemos dos meses de vacaciones, pero estar de vacaciones no es sinónimo de no hacer nada. Cada verano intento seguir formándome, pero no a través de libros y estudios. Eso ya lo hago durante el año, sino a través de conocer mundo. Dedicar parte de ese tiempo de vacaciones a otros niños que no son mis alumnos y mi pasión por viajar es lo que me llevó hasta allí.
De cada sitio me llevo algo distinto, pero de todos vuelvo convencida de que un cambio en este mundo es posible y de que el único motor de cambio que existe es el amor.
Cuéntanos cómo fuiste a parar a un colegio de Angola.
Desde Tanzania empecé a buscar trabajo en España por problemas con el visado. Allí recibí una propuesta de trabajo para el Colegio Alborada (Fundación Arenales) que está en Alcalá de Henares y me hablaron de que la Fundación tenía un futuro proyecto en Angola, pero ahí quedo todo… En Alborada he estado trabajando durante tres años. Han sido tres años en los que he disfrutado de cada día que he ido al trabajo. Hace unos meses, me dijeron que el proyecto de Angola iba a arrancar y no dudé en ofrecerme voluntaria para lo que pudieran necesitar.
Como decía antes, cuando estuve en Tanzania me sentí en deuda con todo lo que esos niños hicieron por mí, y esta era una forma de devolver al continente africano lo que gratis me habían dado.
estoy como directora pedagógica y mi principal misión es llevar el espíritu de la Fundación allí. Bueno, ahora también tengo como misión aprender el portugués, pero pasando el día con niños es la mejor forma de aprenderlo…
El colegio empezó a finales de febrero y se prevé que tengamos un aumento significativo de alumnos en los próximos meses.
La Madre Teresa hablaba de que la mayor pobreza es la soledad. Y esta soledad viene por una crisis de valores en la sociedad, por tanto, solo se puede curar con una reeducación en valores. Angola es un país que hace apenas unos años estaba en guerra y en el que ha habido mucha corrupción. Sé que es un trabajo del que posiblemente no vea los frutos porque hay que ir a la raíz, pero que cuando los de, todo esfuerzo habrá merecido la pena.
En el colegio estamos compañeros de ocho nacionalidades distintas. El director, Álvaro, también es antiguo alumni de Fomento.

Háblanos de tus alumnos. ¿Se parecen tus alumnos de Angola a los de España más de lo que pensamos?
Un niño es un niño en cualquier parte del mundo. Todos tienen motivación por aprender y por intentar ser un poco mejores cada día. Está claro que tienen otras costumbres, pero si vienes con la mentalidad abierta y pensando en que como profesora también puedes aprender, cada día se convierte en una aventura.
Creo que es importante venir con un pensamiento de que a veces enseñarás con la experiencia y los conocimientos que has adquirido, pero otra te tocará ser alumno.
Llevo poco aquí y estoy convencida de que esto no ha hecho más que empezar, si algo me llevo de estos alumnos es su forma de hacer la oración de la mañana, cómo se ponen ante Dios y les ofrecen todo lo que van a hacer ese día… y también me llama la atención el gran respeto que tienen hacia la figura del profesor.
Con todo esto, volvemos atrás 11 años a Altozano, tu cole. ¿Qué destacarías de tu paso por el colegio?
La formación integral que recibí y la atención que se tenía a cada alumno. Como docente, veo la importancia que tienen las tutorías y el trato con los alumnos y familias, y eso es algo que viví y aprendí durante mis años en el colegio.
Por supuesto, también me quedo con las amigas que me hice y a día de hoy conservo. Parece mentira que saliera del colegio hace 11 años… Son amistades de verdad, en las que sabes que puedes confiar pase lo que pase y aunque pasen los años.
En tu faceta profesional, ¿En qué crees que te preparó mejor el colegio?
En el desarrollo de la inteligencia emocional, imprescindible en mi profesión. También la importancia de llevar a cabo un trabajo bien hecho y en asumir responsabilidades.
¿Qué le dirías a tu yo de 18 años?
Que siga soñando, que con ilusión y con trabajo esos sueños pueden hacerse realidad.
Para terminar, has comentado la importancia de formarse no sólo académicamente sino con experiencias. ¿Algún otro consejo para nuestros Fomento Alumni?
Algo que me ha servido, es ir a contracorriente, no es momento de seguir modas. No sé si con este ejemplo me voy a explicar, pero si te pidiera que dibujases una carretera con una meta, estoy segura de que no sería la misma que hubiesen dibujado otros a los que también se lo hubiese pedido. No hay ni mejores ni peores, pero esa carretera es el camino de tu vida, y es esa la que te va a conducir a la felicidad.
Si alguno de ellos quisiera marcharse fuera a iniciar una experiencia similar, ¿qué le dirías que hiciera?
Que no lo dude. España es brutal, pero de experiencias como éstas solo te acabas quedando con lo bueno. Está claro que aquí no tengo las mismas comodidades que en España ni la misma seguridad, pero eso creo que me lleva a ser más agradecida y valorar todo lo que he dejado atrás.
Muchas gracias, María. Te deseamos mucha suerte, y ya sabes que tanto tu colegio, como Fomento Alumni son tu casa

Artículo original publicado aquí

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