Elisa Clavijo acaba de terminar sus prácticas formativas como docente , como alumna de MAES, en el Centro Educativo Ribamar. Por ello tras, sus más de 300 horas cursadas entre los meses de enero y marzo, nos cuenta cuál es el aprendizaje que se lleva de esta etapa y su experiencia.
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Elisa nos cuenta que al ser un máster habilitante como docente de secundaria y formación profesional, «he tenido la suerte de conocer y familiarizarme con casi todos los cursos, pero, sobre todo, he impartido clases en los grados medios de farmacia, enfermería y dependencia, y, en los superiores de dietética y laboratorio. Durante estos meses he podido observar y aprender de excelentes profesionales como Alejandra García-Jarana, María Beca, Marta Valdés o Ana Zagalaz, que enseñan no sólo para que sean buenas profesionales, sino que también sean buenas personas y a las que estoy especialmente agradecida por ayudarme en mi formación como docente».

Respecto a lo que más has trabajado con las alumnas en estos meses ha sido «por un lado, a nivel académico, son muchos los contenidos trabajados durante estos tres meses, pero el que más ha gustado y motivado a las alumnas ha sido la búsqueda activa de empleo, perteneciente al módulo de Formación y Orientación Laboral (FOL), ya que a través de las actividades propuestas en el aula han podido conocer la realidad actual del mercado laboral. Las sesiones correspondientes a esta unidad han sido muy prácticas y las alumnas han disfrutado mucho. Para mí, lo más gratificante es que todas hayan participado de manera activa generando un magnífico clima de trabajo en el aula.

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A la pregunta cómo ha sido tu primer contacto con la docencia, Elisa asegura que a nivel personal, ha trabajado valores fundamentales como el emprendimiento, solidaridad, generosidad, y, sobre todo, trabajar con alegría. Por todo ello, «mi experiencia como docente ha superado mis expectativas. A pesar de haber estudiado Derecho, siempre había sido esta mi vocación y no puedo sentirme más feliz de hacer lo que realmente me gusta. Como docente me ha encantado poder enseñar y aportar conocimientos a las alumnas, pero, sobre todo, haberlas acompañando durante estos meses en los que he podido aprender de ellas», explica.

Por lo que respecta al compañerismo y al centro educativo, añade que «formar parte del equipo Ribamar ha sido increíble. Desde un primer momento me han hecho sentir como una más y he tenido la gran oportunidad de que durante mi formación me hayan acompañado grandes profesionales. Me gustaría destacar, por un lado, el buen clima de trabajo y el gran compañerismo que hay y, por otro, los valores tan presenten que tienen en el día a día y que transmiten al alumnado para que sean las mejores profesionales y personas».

Artículo original publicado aquí

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