Alborada es una gran familia, a la que pertenezco desde hace tres años y en la cual me he sentido desde el principio bien recibido, ayudado y libre…  

Eduardo, cuéntanos en tres líneas tus aficiones, estudios, y la familia que tienes.
Me presento, me llamo Eduardo y tengo 40 años recién cumplidos. Me encanta pintar, escuchar música y estar con mi familia, especialmente con mi mujer. Clara y yo, nos conocimos en el año 97 en la jornada mundial de la juventud en París. Nos casamos hace 15 años, con 24 años, sin ningún proyecto de vida marcado y con pocos recursos, pero con la ilusión y la experiencia de que Dios nos ayudaría en esta nueva vida que iniciábamos. En este tiempo nos han nacido siete hijos, dos más no llegaron a nacer y estamos esperando el octavo.
Actualmente, trabajo en el Colegio Alborada como maestro y orientador pero mi vocación es un poco tardía. Después de terminar Bachillerato estudió Imagen y sonido y al terminar hice delineación. Fue algunos años después cuando desde Taiwán inicie los estudios de magisterio de Primaria con diversas especialidades, el Master de Orientación educativa y el Master de Dirección y Gestión de centros Educativos.

1.- Eduardo, ¿En cuántos países has vivido? ¿Qué idiomas hablas?
Pues la vida me ha llevado por varios países, algunos por motivos laborales y a otros por la vocación misionera que sentimos mi mujer y yo.
He vivido en Kaohsiung (Taiwán), dentro de China en Xian y Sanghai y durante un año entre Bulgaria y España.
El tiempo en China me ayudó para aprender a desenvolverme en chino y por mi mujer que es medio italiana, me defiendo también en esa lengua.

2.- ¿A qué se debe esa movilidad?
Esta pregunta tiene tela, pero voy a intentar explicarlo lo mejor que pueda. Pertenezco al Camino Neocatecumenal y desde joven, en la parroquia, veía a misioneros que venían de diferentes partes del mucho. Había un sacerdote (el Chaparro) que venía de Perú, una familia de Ecuador en la selva, y de otras muchas partes… y me parecían fascinantes las historias que contaban y su experiencia de Dios. Antes de casarme, en una convivencia de la parroquia sentí que, tal vez, podría dejar mi vida y mis proyectos aquí en España para ir donde la Iglesia me necesitara, pero muy sabios mis catequistas me aconsejaron terminar mis estudios, buscar una buena mujer y que luego me dejara guiar por Dios.

A los pocos años me casé y junto con mi mujer los dos mostramos nuestra disponibilidad para ir como familia misionera donde se nos necesitara. Después de un tiempo de discernimiento, fuimos a una convivencia y por sorteo nos destinaron a un pueblo aborigen al sur de la isla de Taiwán. Allí estuvimos cuatro años, en este tiempo nacieron varios de nuestros hijos. Después, la iglesia nos cambió a China donde estuvimos un año más, pero por diferentes motivos de visado y familiares nos tuvimos que volver.
Una vez aquí, Alfonso Aguiló (presidente de la fundación Arenales) y José María Calonge, a los cuales estamos muy agradecidos, nos ayudaron a establecernos y me ofrecieron trabajo en el Colegio Santa Mónica que por aquellos días iniciaba su andadura en Rivas-Vaciamadrid. Al año siguiente, pude participar también en el proyecto de Sofía (Bulgaria) que asentaba las bases para comenzar un nuevo Colegio y dos años más tarde me cambiaron al Colegio Alborada donde actualmente trabajo.
Son muchas los momentos y situaciones sorprendentes que hemos visto y vivido.

3.- Parece que tu vida tiene mucho de aventura apasionante ¿Es así?
Toda vida es una aventura apasionante, llena de momentos buenos y malos, dificultades, sufrimientos, problemas, alegrías…y desde luego considero que mi vida es apasionante porque Dios la hace apasionante. Yo no me considero muy aventurero, pero a lo largo de mi vida tengo que reconocer que son muchos los cambios que se ha producido. Cuando éramos novios y queríamos casarnos sin tener nada o cuando dejamos nuestros trabajos, casa, familia para ir a un pueblo aborigen en Taiwán o cuando nos despedimos de todo allí después de varios años para ir a China o retorno a casa, en todos esos momentos nunca nos hemos sentido solos. Dios siempre ha estado con nosotros y hemos notado su presencia y su acción en muchos hechos concretos.

4.- Cuéntanos en qué lugares, centros o situaciones difíciles y países distintos has dado clase.
En Taiwán una de nuestras labores era ayudar a un sacerdote que estaba solo en la parroquia y mostrar a las personas que nos veían, la imagen de Cristo Resucitado en medio de nuestra familia, sencilla, llena de defectos, gritos, lloros, pero también perdón, gratuidad, cariño, etc. Al poco de estar allí nos surgió la posibilidad de crear una pequeña escuela dentro de la parroquia los sábados por la mañana, para enseñar a los niños que estaban solos, no tenían recursos y que además tenían que ocuparse de sus hermanos pequeños porque sus padres no estaban disponibles. En esta escuela les enseñaba a dibujar y hacíamos manualidades. De aquí surgió mi vocación por la docencia y me matriculé a distancia en una universidad española la cual generosamente me ayudó.  Después, tuve posibilidad de dar clases de español en un colegio público de Xian, con sus normas y disciplina. No fue fácil por la distancia y el cambio de cultura, pero fue muy enriquecedor.

5.- ¿Se puede decir que para ti Alborada es el sitio ideal para trabajar en la docencia?
Para mí Alborada es una gran familia, a la que pertenezco desde hace tres años y en la cual me he sentido desde el principio bien recibido, ayudado y libre para poder desempeñar mi labor docente y mi misión evangelizadora. Aunque también tengo que decir, que en todos los colegios de la Fundación Arenales en los que he estado también me he sentido así.
Los alumnos, los profesores y las familias del colegio son fantásticos y me siento muy a gusto con ellos y participando con sus familias en su enseñanza y educación.

6.- Tienes una familia extensa, ¿cómo organizas el día a día?
Esta pregunta es complicada. Tengo un amigo que cuando me ve, me dice ¿Qué tal todo? Y siempre le responde: “Bien, todo en perfecto desorden”. Cuando me preguntan cómo puedo hacer para tener el octavo hijo lo única respuesta que se me viene a la cabeza es con la ayuda de Dios y gracias a la experiencia de vivir dentro de la iglesia en una comunidad cristiana del camino Neocatecumenal porque de mí lo que sale es vivir tranquilo, sin que me molesten demasiado.
Desde luego, todos tenemos que poner un poco de nuestra parte, los mayores ayudan a los pequeños, los medianos se organizan un poco de forma más independiente. Clara y yo intentamos ayudar a todos con sus tareas, el orden de casa, sus problemas, etc.  pero muchas veces no llegamos a todo y ahí es donde esperamos que Dios supla nuestras carencias y actúe.
Por la mañana cuando suena el despertador, lo primero que hacemos es rezar, luego no siempre con buen ánimo nos levantamos, vestirles, peinarles, desayunos (que para nuestros hijos es toda una fiesta), y todos para nuestros respectivos coles. Por la tarde más de los mismo, meriendas, tareas, juegos, cena…etc. Lo difícil de tener una familia tan numerosa no es si tenemos o no mucho dinero para mantenerles sino si estamos dispuesto a dar todo nuestro tiempo y nuestra vida por ellos.

7.- ¿Cuál es tú momento preferido de la semana y por qué?
Cada momento tiene su parte positiva, desde luego no te puedo negar que cuando acostamos a los niños después de haber trabajado, limpiado y colocado la casa, deberes, preparar clases, meriendas, cenas, etc. es un momento fantástico para poder compartirlo entre mi mujer y yo, pero es verdad que cada momento tiene su parte buena. Estar con los niños, dar clases, salir al campo, ir juntos al cole…pasamos mucho tiempo juntos, esto genera muchos roces, pero también conocernos mejor. Hay un famoso cuento judío sobre una conversación de dos hombres borrachos que me encanta. Trata sobre el amor al prójimo:
-¿Me quieres, Iván?
-Claro que te quiero, Boris.
-¿Sabes qué me hace daño, Iván?
-¿Cómo puedo saber qué te hace daño, Boris?
-¿Si no sabes qué me hace daño, Iván, como puedes quererme?

8.- El tener varios hijos, facilita la atención y la comprensión de las diversas situaciones de tus alumnos.
Por su puesto, a mi me ayuda muchísimo porque veo como los problemas que tienen mis alumnos coinciden con los de mis hijos y sobretodo me ayuda para entenderles, intentar explicarles las cosas de la forma más sencilla posible y. para que sientan que su profesor confía y espera lo mejor de ellos y cuando no llegan a todo o se equivocan tengan la certeza que existe la posibilidad de pedir perdón y volver a intentarlo sin miedo a volverse a equivocar.

9.- ¿Contemplas la posibilidad de irte con toda tú familia a vivir a otro país en un futuro?
Mi mujer y yo nos hemos planteado esta posibilidad muchas veces y no nos importaría cambiar de ciudad o país siempre que sea bueno para nuestra familia y para las personas que están a nuestro alrededor.

10.- No podíamos dejar de hablar de tu mujer ¿Cómo se organiza?
Clara, es historiadora del Arte. Trabaja como profesora de secundaria en el Colegio Santa Mónica de Rivas-Vaciamadrid. Desde luego ella se organiza mucho mejor que yo, atiende mejor sus clases, la casa, los niños, todo en general. Es una gran mujer y para mi un regalo, pero claro hay momentos difíciles cuando se compagina el trabajo con la familia y la casa. Por ejemplo, cuando hemos tenido que confinar a los niños o cuando los niños se ponen malos o cuando sabes que todos demandan su tiempo, su lugar, su cariño. Seguro que, si le preguntaras directamente, te diría otra cosa pero yo siento que Ella es la cabeza de mi casa, la que pone orden, cordura, amor y la que nos anima a todos. JBerguizas

Artículo original publicado aquí

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